Conociendo un nuevo desafío: las micotoxinas enmascaradas

Las micotoxinas, como ya ha sido descrito por diversos autores, son toxinas producidas por hongos filamentosos como parte de su metabolismo secundario.

Escribe: MV. MSc. Zoila Coloma Adaniya – Especialista en micotoxinas
colomazoila@gmail.com

Introducción

Como se ha desarrollado ampliamente, sabemos que las micotoxinas son sustancias tóxicas producidas por hongos filamentosos, principalmente de los géneros Aspergillus, Penicillium y Fusarium. Existen más de quinientas micotoxinas conocidas, siendo las de mayor relevancia por sus efectos en la salud humana y animal las aflatoxinas, fumonisinas, ocratoxina A, zearalenona y tricotecenos. Su presencia es más probable en granos o piensos cultivados cuando las condiciones ambientales de temperatura y humedad son favorables para el crecimiento de los hongos específicos.

Investigaciones realizadas en los últimos veinte años, nos muestran que más del 81% de muestras analizadas tenían contaminación de por los menos una micotoxina (Murugesan et al., 2015).

El desarrollo de algunos hongos se ven favorecidos por condiciones de calor, alta temperatura y baja humedad; mientras que otros prefieren los climas fríos y con mayor humedad. La mayoría de los hongos
micotoxigénicos atacan a las plantas en el campo, mientras que otros proliferan en granos o alimento durante el almacenamiento; lo que hace complejo el manejo y control de estas toxinas (USDA, 2015). Sin embargo, las plantas como organismos vivos presentan la capacidad de metabolizar estas toxinas, transformarlas en otras micotoxinas o
unirse a ellas, las cuales son llamadas modificadas o enmascaradas.

En este artículo, se presentan conceptos e información sobre este nuevo desafío para la inocuidad alimentaria y productividad animal.

¿Qué son las micotoxinas enmascaradas?

Las micotoxinas, como ya ha sido descrito por diversos autores, son toxinas producidas por hongos filamentosos como parte de su metabolismo secundario.

Los hongos toxigénicos crecen a menudo en plantas comestibles, contaminando así los alimentos y las raciones de consumo animal. Las plantas, como organismos vivos, pueden alterar la estructura química de las micotoxinas como parte de su defensa contra los xenobióticos.

Las micotoxinas unidas extraíbles conjugadas o no extraíbles formadas, permanecen presentes en el tejido de la planta, siendo transportadas a vacuolas para su posterior almacenamiento o se conjugan con biopolímeros como los de la pared celular (Berthiller et al., 2013; 2015). Las micotoxinas, que están en contacto con las plantas en el campo,
son especialmente propensas a ser metabolizadas, y como la infección por Fusarium generalmente ocurre en el campo (a diferencia de las infecciones por Aspergillus o Penicillium), las micotoxinas deoxinivalenol (DON), zearalenona (ZEA), fumonisina B1 (FB1), toxina T-2, toxina HT2 y nivalenol (NIV) son los blancos más importantes para la conjugación (Figura 1), sin embargo, actualmente no se examinan de forma rutinaria en los alimentos.


En las plantas la transformación de otras micotoxinas como la ocratoxina A y patulina, también han sido descritas (Berthiller et al., 2013). Estas micotoxinas derivadas, son indetectables por las técnicas analíticas convencionales porque su estructura química ha sido modificada en la planta siendo conocidas como micotoxinas enmascaradas, que pueden estar involucradas en casos de micotoxicosis (Figura 2).

¿Cuáles son las micotoxinas enmascaradas más frecuentes?

Los conjugados de micotoxinas enmascaradas que se detectan con mayor frecuencia, son los conjugados de glucosa con enlaces β en tricotecenos (DON-3-glucósido, NIV-3- glucósido, HT-2-glucósido) y zearalenona (ZEN-14-glucósido) (Broekaert et al., 2015), mientras que los enlaces α y β glucósidos son reportados para la Toxina T-2 (McCormick et
al., 2015). Se ha reportado la presencia de DON-3- glucósido en trigo, maíz, avena y cebada, en proporciones de 20% al 70% del DON libre (Berthiller et al., 2013).Yoshinari et al. (2014) y Busman et al. (2011), reportaron la presencia de NIV-3-glucósido trigo en proporción de 12% al 27% de NIV; así como de T-2- glucósido y HT2- glucósido en trigo y avena. -Por otro lado, ZEA-14-glucósido así como α y β-zearalenol-14-glucósido se han reportado en panes y cereales en proporciones relativas de 20% a 100% de ZEA libre (EFSA, 2016).

¿Y sobre su toxicidad?

Debido a que, las micotoxinas enmascaradas surgen durante las reacciones de desintoxicación de las plantas, es comprensible que en general, sean consideradas menos tóxicas que sus precursoras.

Por ejemplo, en comparación al DON, el DON- 3-glucósido (enmascarada del DON), se une al ribosoma; lo que resulta en una inhibición altamente disminuida de la síntesis de proteínas, que es el principal modo de acción para todos los tricotecenos. Sin embargo, las micotoxinas enmascaradas pueden «reactivarse» durante la digestión mediante la división del grupo polar y liberación de la toxina original, ocasionando efectos negativos en los animales (Berthiller et
al., 2013; Poppenberger et al., 2003).

Aún no está totalmente dilucidado el efecto que pueden tener estas micotoxinas enmascaradas, sin embargo, siendo conocidos los efectos de las micotoxinas en la productividad animal, queda la duda, si pueden estar influenciados por el sinergismo de estas toxinas con sus precursoras (Figura 3).

Conclusiones

Aunque actualmente, se realizan mayores investigaciones para profundizar en el conocimiento de las micotoxinas enmascaradas; la información obtenida en los últimos años nos indica su presencia en los insumos y alimentos;
así como también, la posible reactivación de estas toxinas en el tracto gastrointestinal de los animales.

Lo que aumenta el riesgo por el hecho de que en las plantas estas toxinas sufren modificación de su estructura química, no permitiendo que las técnicas convencionales de análisis puedan detectarlas.

Bibliografía

Para conocer la bibliografía comunicarse con la autora a su correo electrónico.

Deja un comentario