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Presentación de gota en aves comerciales

Presentación de gota en aves comerciales

Por:  M.V. Esp. Daniel Molina Meza

           ilender Perú S.A.

 

En el siguiente artículo se hará una revisión de la presentación de gota en aves comerciales, las causas relacionadas a su casuística y cómo esta enfermedad impacta negativamente en el rendimiento de las parvadas.

Históricamente, la gota se ha descrito como dos síndromes distintos en las aves: deposición visceral de uratos o también llamada “gota visceral” y deposición articular de uratos o “gota articular”. Ambos síndromes se diferencian en su etiología, morfología y patogénesis. En la tabla a continuación se describen las principales diferencias entre gota visceral y gota articular (adaptado de Shivaprasad, 1998):

La gota visceral se describe generalmente como una litiasis urinaria (formación de cálculos) que puede observarse en aves de cualquier especie como secuela de una insuficiencia renal aguda de origen multifactorial. Se caracteriza por una severa atrofia en uno o ambos riñones, con presencia de uréteres distendidos conteniendo a menudo urolitos y diferentes niveles de depósitos de uratos tanto a nivel renal como visceral (Crespo, 2020).

La mineralización focal de los riñones y la obstrucción progresiva de los uréteres por urolitos son los causantes de la atrofia renal. Los uréteres que surgen de los lóbulos atrofiados se encuentran dilatados y llenos de moco claro, conteniendo a menudo urolitos de forma irregular (Cianciolo y Mohr, 2016). Estos urolitos están compuestos por masas compactas de cristales pleomórficos, generalmente, de uratos de calcio y sodio (Oldroyd y Wideman, 1986).

La gota visceral se caracteriza por la precipitación de uratos los cuales se observan como manchas o depósitos blanquecinos sobre los riñones y las superficies serosas del corazón, hígado, mesenterios, sacos aéreos o peritoneo. En casos graves, pueden verse afectadas las superficies de los músculos y las vainas sinoviales de tendones y articulaciones, y la precipitación puede ocurrir en el hígado, el bazo y otros órganos. Los depósitos en las superficies serosas se observan macroscópicamente como una capa blanquecina, mientras que, los de las vísceras pueden ser microscópicos (Crespo, 2020).

Desde el punto de vista clínico, se ha reportado que la gota puede afectar significativamente a pollitas y gallinas en producción con mortalidades por encima el 2% por varios meses, pero puede haber casos de más del 50%. Las gallinas afectadas mueren repentinamente y pueden estar en buen estado y en plena postura o pueden presentar una masa muscular reducida, crestas pequeñas y pálidas y una capa blanca en las plumas pericloacales (Mallinson et al., 1984; Moyle et al., 2011).

En las especies aviares, se han atribuido diversas causas a la aparición de esta enfermedad. La privación de agua es un factor importante que contribuye a los brotes de litiasis urinaria. La deshidratación provoca un aumento de la reabsorción de agua por los túbulos renales, lo que resulta en una reducción del flujo urinario y la secreción de ácido úrico, con la consiguiente precipitación de uratos y obstrucción de túbulos y uréteres. Debido a su alta demanda metabólica de agua, las gallinas ponedoras parecen ser más susceptibles al daño renal por privación de agua (Julian, 1982).

Los desequilibrios en la dieta, como los altos niveles de proteína, también pueden contribuir a la formación de urolitos al facilitar la deposición de minerales, además de provocar una producción excesiva de ácido úrico (Li et al, 1998). Otro de los factores importantes para la incidencia de gota visceral es el exceso de calcio en la dieta, el cual se ha visto puede inducir urolitiasis en pollitas en levante y reproductores machos (Guo et al., 2005).

Algunos agentes infecciosos también están relacionados a la presentación de gota. Es así como ciertas cepas de bronquitis infecciosa nefropatogénicas, tienen afinidad por los riñones produciendo un cuadro crónico que pueden originar un cuadro de nefritis y consecuentemente conducir a una falla renal (Jackwood y De Wit, 2020). Por otro lado, el virus de la nefritis aviar y el astrovirus del pollo también han sido relacionados a la presentación de gota como agentes causantes (Bulbule et al., 2013). Factores no infecciosos, como la deficiencia de vitamina A, el tratamiento con bicarbonato de sodio y micotoxinas como la oosporeína (Crespo, 2020), también han sido relacionados a la presentación de gota visceral.

Con relación a la gota articular, su presentación es rara y tiene poca relevancia económica en aves comerciales. Clínicamente, esta afección se caracteriza por el desplazamiento de las patas, cojera e incapacidad de las aves para doblar los dedos. Entre las lesiones observadas se presentan depósitos de uratos alrededor de las articulaciones, las cuales se agrandan, siendo en los casos crónicos donde también se pueden observar precipitados de uratos en la cresta, barbillas, etc. (Crespo, 2020). A diferencia de la gota visceral, los riñones suelen ser macroscópicamente normales y se recomienda un tratamiento paliativo, ya que, la remoción de los depósitos suele ser sangrante y traumático para el ave.

La gota representa un problema grave en las aves comerciales, causando lesiones graves con la consecuente pérdida de la productividad. Los signos clínicos observados a nivel de la granja suelen ser inespecíficos. La inadecuada administración de agua es un factor predisponente importante, así como, los relacionados a desbalances nutricionales y la infección por bronquitis infecciosa. Más estudios sobre las causas y la presentación de gota en aves deben llevarse a cabo para ayudar a prevenir esta enfermedad en el futuro.

La literatura se encuentra a disposición del lector y puede ser solicitada al siguiente correo electrónico: dmolina@ilendercorp.com

 

MANEJO INTEGRAL DE POLLOS DE ENGORDE EN CLIMAS TROPICALES DE ACUERDO A SU GENÉTICA ACTUAL

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