Este 18 de marzo, FARVET SAC cumple 43 años de vida institucional. No se trata únicamente de una cifra; se trata de una travesía. Una travesía comparable a la de aquellos marineros que, sin cartas de navegación precisas ni tecnología avanzada, aprendieron a dominar el mar con la experiencia, la disciplina y el coraje que solo se forjan enfrentando tormentas. Así ha sido FARVET; una organización que ha sabido navegar en condiciones adversas, desarrollando un espíritu espartano donde cada derrota ha sido una lección valiosa, pero nunca un motivo para sentirnos fracasados.
Desde sus inicios, FARVET nació enfrentando los grandes desafíos de su época. La falta de información bibliográfica, la limitada disponibilidad de tecnología, las dificultades en la comunicación científica y el escaso acceso a conocimiento especializado hacían que investigar no solo fuera complejo, sino casi un acto de resistencia intelectual. Sin embargo, decidimos avanzar con convicción.
En ese contexto, coexistíamos con más de quince laboratorios de producción nacional, todos compitiendo en un mercado exigente. Con el paso del tiempo, muchos de ellos fueron desapareciendo, no necesariamente por falta de capacidad, sino por el impacto de las grandes farmacéuticas internacionales que ingresaron al mercado con una poderosa estrategia para posicionar la idea de que lo importado era superior. El “Made in Germany”, el “Made in USA”, se convirtieron en símbolos de calidad absoluta, calando profundamente en la mente de los consumidores y desplazando el valor de lo nacional.
Frente a este escenario, FARVET tomó una decisión trascendental como el no competir desde la imitación, sino desde la innovación. Apostamos por formar un equipo de investigación integrado por jóvenes peruanos, no solo con vocación científica, sino profundamente identificados con su país. Jóvenes con disciplina, talento y compromiso, capaces de construir conocimiento desde el Perú para el mundo.
Con ese equipo iniciamos un proceso sostenido de desarrollo científico. Implementamos técnicas rigurosas de control de calidad, elevando nuestros estándares a niveles internacionales. Incursionamos en el campo molecular y avanzamos hacia desarrollos en ingeniería genética. Nuestros productos
comenzaron a basarse en vacunas homólogas, diseñadas específicamente para nuestras realidades epidemiológicas, lo que nos permitió marcar una diferencia clara en eficacia y resultados.
Uno de los hitos más importantes fue la construcción de un virus de Newcastle en laboratorio, un logro científico que no solo permitió optimizar la calidad de las vacunas contra esta enfermedad, sino que además abrió una plataforma tecnológica con proyección en salud humana. Esta misma base ha sido utilizada en desarrollos relacionados con el COVID-19 y actualmente en terapias contra el cáncer, con resultados altamente prometedores.
A lo largo de estos 43 años, FARVET ha acumulado logros concretos que reflejan su impacto real:
• Hemos contribuido al control de la salmonelosis aviar, enfrentando en el proceso diversos contratiempos que, lejos de debilitarnos, fortalecieron nuestra capacidad técnica y nos dejaron aprendizajes fundamentales que hoy son parte de nuestra fortaleza institucional.
• Hemos contribuido exitosamente al control de la Laringotraqueítis aviar, creando grandes polémicas con nuestra vacuna inactivada, profundizando las investigaciones en la Glicoproteína G, que es una de las claves para el éxito de la vacuna.
• Participamos activamente en el control de la peste porcina clásica, logrando que el Perú alcance 11 regiones libres de esta enfermedad, un avance sanitario de enorme importancia para el país.
• Hemos contribuido de manera exitosa y ejemplar, en el control de la influenza aviar, consolidando nuestra presencia en escenarios de alta exigencia sanitaria y que debe ser tomado como ejemplo a nivel global.
• Hoy nos consideramos referentes internacionales en múltiples agentes y enfermedades: Adenovirus aviares, virus de Newcastle, laringotraqueítis infecciosa, reovirus, Avibacterium paragallinarum (coriza infecciosa), enfermedad de Gumboro y Salmonella. Este posicionamiento no es producto del azar, sino del trabajo sostenido, la investigación rigurosa y la convicción de que la ciencia peruana puede liderar.
Un capítulo especialmente significativo se dio en febrero del año 2020, cuando FARVET ya contaba con una vacuna nasal contra el COVID-19, desarrollada en un contexto de urgencia sanitaria. Sin embargo, esta propuesta no fue adoptada oportunamente. Hoy, luego de más de tres años, diversas publicaciones científicas indexadas y revisadas por pares nos dan la razón, validando el enfoque que planteamos en su momento. Fue una gran oportunidad que el Perú dejó pasar, con un costo que lamentablemente se tradujo en miles de vidas.
Todo este camino ha sido posible gracias a un principio inquebrantable como es el de creer en el talento peruano. El equipo de investigación, soporte y trabajo de FARVET está conformado íntegramente por jóvenes peruanos, quienes demuestran día a día que la excelencia científica no depende del lugar de origen, sino de la visión, la disciplina y el compromiso.
A 43 años de su fundación, FARVET no solo ha resistido el paso del tiempo; lo ha desafiado y transformado. Seguimos navegando, ya no con incertidumbre, sino con experiencia. Ya no reaccionando al entorno, sino anticipándolo. Ya no compitiendo desde la periferia, sino liderando desde el conocimiento.
Porque FARVET no es solo una empresa.
Es una prueba de que el Perú puede generar ciencia de alto nivel, innovar con identidad y aportar soluciones al mundo.
Finalmente esta historia, lejos de terminar, recién comienza.


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