Alerta sanitaria en EE. UU.: retiran más de 19 millones de huevos por Salmonella

Una alerta sanitaria que merece la atención no solo de los consumidores, sino de toda la industria avícola.

La FDA de Estados Unidos clasificó como Clase I —su máximo nivel de gravedad— el retiro de aproximadamente 19,1 millones de huevos producidos por Midwest Poultry Services, L.P., ante el riesgo de contaminación con Salmonella Enteritidis.

No se trata únicamente de una medida preventiva. La investigación de la FDA y los CDC identificó 98 personas infectadas en 17 estados y 26 hospitalizaciones. Entre los casos con información disponible, el 91 % había consumido huevos antes de enfermar.

Lo más relevante es que se encontró Salmonella en las granjas y, mediante secuenciación del genoma completo (WGS), algunas muestras coincidieron genéticamente con la cepa relacionada con el brote humano. La genética ayudó a conectar la bacteria encontrada en la producción con los casos en personas.

Los huevos involucrados pueden identificarse por los códigos P-1950 o 0840962, con fecha juliana entre 157 y 184. Si el envase coincide con estos códigos, NO CONSUMIR LOS HUEVOS. Deben desecharse o devolverse, y deben desinfectarse las superficies que estuvieron en contacto con ellos.

Pero esta alerta deja una enseñanza que trasciende a Estados Unidos: un huevo contaminado puede verse completamente normal. La seguridad alimentaria no comienza en el supermercado ni en la cocina: comienza en la granja.

Existe una herramienta preventiva fundamental que no debemos olvidar: actualmente existen vacunas altamente eficientes contra Salmonella para las aves, que deben formar parte de los programas integrales de prevención y control, especialmente en ponedoras y reproductoras, de acuerdo con la situación epidemiológica y las regulaciones de cada país. La vacunación contribuye a reducir la colonización y excreción de Salmonella y, con ello, el riesgo de contaminación de los huevos y del ambiente.

Vacunar no reemplaza la bioseguridad; la fortalece. Vacunación, control de roedores y vectores, agua y alimento seguros, vigilancia microbiológica, limpieza, desinfección y trazabilidad deben funcionar como una sola estrategia sanitaria.

La pregunta para todos los avicultores debería ser: ¿estamos esperando encontrar Salmonella cuando aparece el problema, o estamos utilizando todas las herramientas disponibles —incluida la vacunación— para impedir que llegue al consumidor?

19 millones de huevos retirados nos recuerdan algo esencial: prevenir Salmonella no solo protege la producción avícola. Protege a millones de consumidores. La bioseguridad y la vacunación también son salud pública.

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