M.V. Sergio Aliaga
Investigación y técnico en aves – Levania
saliaga@levania.com.pe
La micoplasmosis aviar continúa siendo un desafío significativo para la industria avícola global, impactando negativamente la salud y productividad de las aves. Si bien en publicaciones anteriores se han detallado aspectos importantes de la enfermedad, en el presente artículo se destacarán algunas de las estrategias preventivas y de control ya conocidas que son esenciales en los sistemas de producción avícola modernos, donde la eficiencia y la bioseguridad son primordiales.
Bioseguridad: Pilar Fundamental de la Prevención
La bioseguridad emerge como la primera línea de defensa contra la micoplasmosis. Implementar medidas estrictas es crucial para prevenir la introducción y diseminación de Mycoplasma gallisepticum (MG) y Mycoplasma synoviae (MS) en las granjas avícolas. Esto incluye:
– Control de acceso: Restringir el ingreso de personal no autorizado y vehículos a las instalaciones.
– Higiene y desinfección: Establecer protocolos rigurosos de limpieza y desinfección de galpones, equipos y materiales.
– Manejo de los nuevos lotes: Implementar programas de monitoreo para los lotes que ingresan a la granja.
– Control de vectores: Minimizar la presencia de vectores como roedores, insectos y aves silvestres, que pueden transportar micoplasmas.
Monitoreo y Diagnóstico Estratégico
El monitoreo regular y el diagnóstico preciso son esenciales para la detección temprana de la micoplasmosis y la implementación oportuna de medidas de control. Las herramientas de diagnóstico han evolucionado, y su aplicación estratégica permite una mejor comprensión de la dinámica de la infección en las granjas:
Diagnóstico serológico: Pruebas como ELISA y seroaglutinación rápida en placa (SAR) son útiles para el monitoreo de la exposición a micoplasmas en las parvadas y para evaluar la respuesta a la vacunación.
Diagnóstico molecular: La PCR ha ganado importancia por su alta sensibilidad y especificidad, permitiendo la detección rápida y precisa de micoplasmas, especialmente en aves de alto valor genético.
Aislamiento e identificación: Aunque laborioso, el aislamiento y la tipificación de cepas de micoplasmas son valiosos para estudios epidemiológicos y para determinar la sensibilidad antimicrobiana.

Control Estratégico: Vacunación y Antimicoplásmicos
En situaciones donde la bioseguridad no es suficiente para prevenir la micoplasmosis, la vacunación y los antimicoplásmicos juegan un papel crucial en el control de la enfermedad.
Vacunación: Las vacunas vivas y las inactivadas se utilizan para controlar MG y MS en gallinas ponedoras y reproductoras. Las vacunas vivas han demostrado mayor protección al estimular la inmunidad local en el tracto respiratorio. Sin embargo, es importante considerar las limitaciones de la vacunación, como la falta de protección cruzada entre especies y la disminución de la eficacia con el tiempo.
Antimicoplásmicos: Los macrólidos (tilvalosina, tilosina, tilmicosina) y las pleuromutilinas (tiamulina) son antimicoplásmicos de elección debido a su eficacia y baja CMI. Su uso estratégico, tanto en la prevención como en el tratamiento, es fundamental para reducir el impacto de la micoplasmosis.
Resultados
En el contexto de un control estratégico de la micoplasmosis aviar, la elección del antimicoplásmico adecuado es fundamental. Levatil 750 FG, con su formulación a base de tilvalosina, se presenta como una herramienta valiosa para la prevención y el control de esta enfermedad. La tilvalosina, principio activo de Levatil 750 FG, ha demostrado una alta eficacia contra Mycoplasma gallisepticum y Mycoplasma synoviae, los principales agentes causales de la micoplasmosis aviar. Su rápida absorción y distribución en los tejidos respiratorios permiten una acción efectiva, minimizando los signos clínicos y las pérdidas productivas asociadas a la enfermedad. Levatil 750 FG se adapta a diferentes estrategias de manejo, tanto en programas preventivos para proteger a las aves en momentos críticos (como la transferencia o el inicio de la postura), como en tratamientos terapéuticos para controlar brotes clínicos y recuperar la salud de las parvadas afectadas. Su uso contribuye a mantener la integridad del tracto respiratorio, optimizando el rendimiento productivo y el bienestar de las aves.
Consideraciones Finales
La prevención y el control de la micoplasmosis aviar en la producción avícola moderna requieren un enfoque integral y estratégico. La bioseguridad sigue siendo el pilar fundamental, pero el monitoreo regular, el diagnóstico preciso y el uso estratégico de vacunas y antimicoplásmicos son esenciales para minimizar el impacto de esta enfermedad. La elección de herramientas eficaces y seguras, como Levatil 750 FG, es crucial para el éxito de los programas de control y para asegurar la salud y productividad de las aves.


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