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El Pneumovirus aviar: Desafíos y soluciones en la industria avícola

El Pneumovirus aviar: Desafíos y soluciones en la industria avícola

El pneumovirus aviar (APV) o Metapneumovirus aviar (aMPV), es el agente causal de la Rinotraqueítis infecciosa de los pavos (TRT) y del Síndrome de la Cabeza Hinchada (SHS) en pollos de engorde, ponedoras y reproductores.

Actualmente, se trata de una enfermedad descrita y sometida a programas vacunales para su control en casi todo el mundo. Este agente ha sido vinculado a distintos casos de enfermedades respiratorias, además de pérdida de productividad y aumento de costos de medicamentos.

Etiología

Pneumovirus aviar (APV) es un patógeno viral de aves, que se ha asociado a infecciones del tracto respiratorio superior.  El APV ha sido reclasificado y fue asignado al género Metapneumovirus, motivo por el cual se lo denomina actualmente Metapneumovirus aviar (aMPV). Fue descrito por primera vez en 1978 en Sudáfrica. Luego se hizo presente en Europa, África, Medio Oriente y EE.UU. Se ha identificado un único serotipo, el cual se clasifica en cuatro subtipos denominados: A, B, C y D, siendo los 2 primeros los más relevantes en la industria avícola.

Si bien en pavos la enfermedad que provoca es grave, en pollos su rol como patógeno primario está menos aclarado. Se presenta junto con otros agentes en afecciones del aparato respiratorio y también forma parte de una entidad conocida como síndrome de cabeza hinchada. Se denomina “síndrome” porque requiere de diferentes factores para exacerbar los signos clínicos; de estos podemos mencionar problemas de manejo, medioambientales y también la aparición de otras enfermedades virales o bacterianas.

Transmisión

La transmisión es horizontal, por contacto directo o indirecto con partículas eliminadas en aerosol por las aves enfermas (Jones et al., 1986; Cook et al., 1991; Panigrahy et al., 2000; Alkhalaf et al.,).

Está asociado con las células de los epitelios ciliados de los cornetes nasales y tráquea, provocando una deformación y pérdida de los cilios en estas áreas, lo cual facilita una mayor penetración de agentes secundarios (Majó et al. 1996) que complican y agravan el cuadro clínico.

Síntomas

El APV afecta el sistema respiratorio de pollos de engorde, pavos, reproductoras y ponedoras comerciales, que se infectan por contacto con mocos, secreciones y aerosoles diseminados en el ambiente.

No hay informes de transmisión vertical de este agente. La intensa replicación del virus en el tracto superior de las aves (senos nasales, laringe y tráquea) provoca la parada de los movimientos ciliares (ciliostasis), lo que puede provocar la pérdida completa de estos cilios. Este proceso provoca dificultad para eliminar la mucosidad, que se acumula en conductos y cavidades, y da lugar al síntoma principal de la enfermedad, la hinchazón de la cabeza.

En aves reproductoras comerciales y ponedoras, podemos encontrar anomalías reproductivas como peritonitis, degeneración ovárica y prolapso de oviductos. La producción puede caer más del 20%, con o sin cambios en la cáscara.

Esta infección primaria favorece la invasión de agentes secundarios, como la E. coli, lo que provocan diferentes signos clínicos y su intensidad está ligada a la patogenicidad de los agentes.

En los pollos, la infección causada por APV favorece el establecimiento y manifestación de infecciones respiratorias secundarias en pollos y pavos, como se ha demostrado con varios patógenos respiratorios (Naylor et al., 1992; Van de Zande et al., 2001; Marien et al., 2005; Van Loock et al., 2006).

En todas las aves de producción, el estrés productivo supone un factor desencadenante de la mayoría de los cuadros clínicos, subida a pico en ponedoras y reproductoras, siendo este momento el más habitual en la aparición de casos clínicos.

Diagnóstico definitivo

El diagnóstico definitivo deberá alcanzarse mediante la interpretación de pruebas laboratoriales, principalmente serología (ELISA), y como confirmatorio en casos dudosos, mediante el uso del diagnóstico por PCR.

El aislamiento de MPVA a partir de muestras clínicas es extremadamente difícil, ya que estos virus persisten durante un período muy corto después de la infección. Debe realizarse ante el primer signo clínico de la enfermedad. Por tanto, si los signos clínicos son muy evidentes, las aves sin síntomas clínicos presentes en el mismo lote que las aves enfermas deben ser seleccionadas. Según Cook, el mejor momento para detectar el agente es el 4º día postinfección mediante hisopos nasales, orales o faríngeos (Tabla 1).

Aislamiento de cepa virulenta de MPVA en hisopos nasales, orales y faríngeos en diferentes días posteriores a la infección.

La serología puede ser una herramienta auxiliar en el diagnóstico de MPVA, y los anticuerpos ya se identifican a los 7 días de la infección de campo, siendo 21 días el mejor momento para detectar estos anticuerpos. Las recolecciones pareadas realizadas al inicio de los signos clínicos y 3 semanas después son eficientes, para identificar la presencia del desafío.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico y el uso de antibióticos ayuda a combatir las infecciones secundarias. Las medidas de manejo, como mejorar la ventilación y la higiene general reducen y contribuyen en gran medida a la reducción de los signos clínicos.

Cepas vacunales

Existen 2 subtipos principales del Neumovirus Aviar, A y B. También existe el subtipo C, pero no causa problemas significativos en pollos. Se fabrican vacunas comerciales con los subtipos A y B. Estas vacunas brindan buena protección contra estos subtipos y también contra el subtipo C.

Prevención

¡LA VACUNACIÓN ES PARTE INDISPENSABLE PARA EL CONTROL ESTRATÉGICO DE LA NEUMOVIROSIS EN CONJUNTO CON BUENAS PRÁCTICAS DE MANEJO Y BIOSEGURIDAD!

Propósito de la vacunación

  • Establecer suficiente inmunidad local y sistémica para prevenir la morbilidad y la mortalidad, asociadas con la enfermedad causada por el Pneumovirus Aviar.
  • Prevenir daños al tracto respiratorio causados por la infección con Pneumovirus Aviar, que permiten la colonización secundaria del tracto respiratorio con bacterias patógenas.
  • En gallina de postura, prevenir las bajas de producción asociadas con la infección con Pneumovirus Aviar.

Fundamentos

  • Una alternativa en conjunto al uso de vacunas vivas en aves de vida larga es la inyección de una vacuna inactivada con Pneumovirus antes de iniciar la producción.
  • Las aves previamente inmunizadas (primovacunación) con 1 o 2 vacunas elaboradas con Pneumovirus vivo, responden mejor a la aplicación de vacunas inactivadas.
  • Las vacunas de Neumovirus Aviar vivas estimulan la respuesta inmune local en los tejidos inmunes asociados a las mucosas, produciendo inmunidad en la parte superior del tracto respiratorio. Estas vacunas también estimulan respuestas inmunes sistémicas.
  • La vía de administración por gota ocular, tiene la ventaja de que permite la vacunación de cada ave individual y la aplicación de dosis uniformes de la vacuna, en comparación con las vías agua de bebida o aspersión.
  • En aves en producción, la vacuna inactivada les proporciona una inmunidad de larga duración.
  • Se requiere un intervalo mínimo de 4 semanas entre la última vacuna viva y la aplicación de la vacuna inactivada, para obtener una respuesta óptima.

POULVAC® TRT

Producida a partir de la muestra de Pneumovirus K aviar (subtipo A, Worthigton, 2000), fue desarrollada para uso desde el primer día de edad, permitiendo una inmunización temprana y una mayor practicidad en su aplicación. Debido a su baja virulencia, tiene una baja reacción en las aves incluso cuando es utilizado ocularmente, evitando complicaciones post vacunales.

MPVA, subtipo A, tiene una mayor capacidad de invadir las partes inferiores del tracto respiratorio (Tabla 2), además de infectar más células epiteliales a todos los niveles (Van de Zande,1999).

Información técnica

  • Vacuna viva liofilizada contra el Síndrome Cabeza hinchada (SHS) y Rinotraqueítis infecciosa de pavos (TRT).
  • Producida en cultivo celular.
  • Producida a partir de una muestra de Pneumovirus K aviar (subtipo A).
  • El título mínimo a la liberación es 102,3DICT50 /dosis.
  • Recomendada para vacunar pollos de engorde, pollos y pavos a partir del 1er día vía espray, ocular.

Conclusiones

  • El Pneumovirus aviar es una enfermedad respiratoria de alto impacto en la avicultura mundial, siendo responsable de pérdidas de productividad y aumento de costos por el consumo de medicamentos.
  • Se ha identificado un único serotipo, el cual se clasifica en cuatro subtipos denominados: A, B, C y D, siendo los 2 primeros los más importantes en la industria avícola.
  • La transmisión es horizontal, por contacto directo o indirecto con partículas eliminadas en aerosol por las aves enfermas.
  • Las aves reproductoras y ponedoras son susceptibles de sufrir una replicación viral a nivel del oviducto, sufriendo caída de la puesta, y afectación de la calidad de la cáscara del huevo.
  • El diagnóstico definitivo deberá alcanzarse mediante la interpretación de pruebas laboratoriales, principalmente serología (ELISA), y como confirmatorio en casos dudosos, mediante el uso del diagnóstico por PCR.
  • POULVAC® TRT, producida a partir de la muestra de Pneumovirus K aviar (subtipo A, Worthigton, 2000), fue desarrollada para uso desde el primer día de edad, permitiendo una inmunización temprana y una mayor practicidad en su aplicación. Debido a su baja virulencia, tiene una baja reacción en las aves incluso cuando es utilizado ocularmente, evitando complicaciones post vacunales.
  • MPVA, subtipo A, tiene una mayor capacidad de invadir las partes inferiores del tracto respiratorio, además de infectar más células epiteliales a todos los niveles (Van de Zande,1999).
  • Establecer un plan de vacunación adecuado en conjunto con buenas condiciones de crianza y bioseguridad ayudarán a prevenir y reducir el impacto de la enfermedad.

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