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La enfermedad de Newcastle (EN) es una patología de distribución mundial que puede infectar a más de 250 especies de aves y está considerada de notificación obligatoria por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE, 2018). En Perú, la EN es endémica; por lo tanto, se observan brotes cíclicos en crianzas intensivas, de traspatio y particularmente en aves de pelea (Ganar et al., 2014; Rojas y Romero, 2017).
Para el control de la EN, se debe incluir una bioseguridad estricta que evite que el virus de la enfermedad de Newcastle (VEN) virulento entre en contacto con las aves de corral, sumado a un adecuado programa de vacunación. Es importante saber que las lesiones asociadas a la EN se observan con mayor frecuencia a nivel del sistema nervioso, gastrointestinal, respiratorio y reproductivo.

Etiología
La enfermedad de Newcastle (EN) comprende un solo serotipo, comúnmente llamado Paramyxovirus aviar tipo 1 (APMV-1), recientemente clasificado como Orthoavulavirus aviar 1 (ICTV, 2019) y antes nombrado Avulavirus Aviar 1 (ICTV, 2018).
La EN es causada por infecciones con VEN virulentos, los cuales tienen un índice de patogenicidad intracraneana (IPIC) en pollos de un día de edad igual o mayor a 0.7, o que presentan tres o más aminoácidos básicos en el terminal C de la proteína F2 y una fenilalanina en el residuo 117, la cual está en el extremo N-terminal de la proteína F1 (OIE, 2012).
Existen enormes variaciones en la severidad de la enfermedad, asociadas al tipo de cepa que infecta a las aves, desde un cuadro de enfermedad imperceptible a leve (cepas lentogénicas, como las usadas en las vacunas), hasta un cuadro de mediana a alta mortalidad (cepas mesogénicas y velogénicas).

Estructura del virus de la enfermedad de Newcastle

Esquema de la estructura del virus de la enfermedad de Newcastle, donde se muestran las proteínas estructurales: proteína de fusión (F), proteína hemaglutininaneuraminidasa (HN), proteína grande (L), proteína de la nucleocápside (N), fosfoproteína (P), proteína de la matriz (M), cadena simple de ARN (ssRNA) (Ganar, 2014).
Periodo de incubación
El tiempo entre la exposición al VEN y el desarrollo de los signos clínicos varía dependiendo de la especie del hospedero, el estado inmunitario del hospedero, la edad del hospedero, sanidad del hospedero, virulencia del virus, la dosis o cantidad de virus recibido e incluso la vía de exposición o infección. El período de incubación del VEN en una infección natural varía entre 2 y 15 días, con un promedio de 5 a 6 días.
La transmisión por aerosol puede tener un tiempo de incubación más corto que una infección a través de la ingestión del virus (Miller y Koch, 2013).

Patotipos de la enfermedad de Newcastle
Se agrupan los siguientes patotipos en función de los signos clínicos observados en las aves infectadas (Alexander y Senne, 2008):
• Velogénico viscerotrópico: Patotipo muy patógeno en el que se observan lesiones intestinales hemorrágicas.
• Velogénico neurotrópico: Presentación con mortalidad elevada, tras la aparición de signos respiratorios y nerviosos.
• Mesogénico: Se observan signos respiratorios y signos nerviosos ocasionales pero baja mortalidad.
• Lentogénico: Presentación respiratoria leve o subclínica.

Formas de transmisión de la enfermedad
• Contacto directo con aves enfermas o portadoras: La enfermedad de Newcastle (EN) se transmite a menudo por contacto directo con aves infectadas. Esto puede ocurrir al tocar aves enfermas o al estar en contacto con sus heces o descargas respiratorias.
• Contaminación del medio ambiente: Las aves infectadas pueden transmitir el virus en sus heces, contaminando el entorno. El virus puede sobrevivir durante varias semanas en el medio ambiente, especialmente en climas fríos.
• Transmisión a través de alimentos, agua, equipo y prendas de vestir contaminados: Si el equipo, el agua o los alimentos están contaminados con el virus, también pueden ser una fuente de transmisión.
• Aves salvajes como portadoras: Otras aves, como las palomas, también pueden transmitir el virus a las aves domésticas.

Signos clínicos de la enfermedad
Los signos clínicos observados varían y no son específicos de la enfermedad, inclusive se pueden confundir con otras enfermedades respiratorias como la influenza aviar de alta patogenicidad, laringotraqueitis infecciosa aviar, bronquitis infecciosa y la micoplasmosis (Alexander y Senne, 2008).
Entre los signos clínicos observados en las aves domésticas están la conjuntivitis, ronquera, edema facial, secreción ocular y/o nasal, depresión, disnea, apatía, heces verdes y acuosas, y la cresta adquiere un tono azulado a medida que el ave se vuelve cianótica (Cattoli et al., 2011).
Las gallinas ponedoras adultas que reciben múltiples vacunas contra VEN durante su ciclo de producción pueden no presentar los signos clínicos respiratorios o mortalidad, aunque sí se puede observar una caída en la producción de huevos, despigmentación de la cáscara, huevos en fárfara, delgadez y/o deformaciones de la cáscara (Bwala et al., 2012; Cho et al., 2008).

La presentación clínica en aves infectadas con cepas virulentas neurotrópicas presenta temblores en la cabeza, tortícolis y puede ocurrir parálisis de un ala o una pierna, dando como resultado la muerte de estas aves por la incapacidad de alcanzar comida y agua. La mortalidad suele ser de alrededor del 50%, principalmente en aves jóvenes.

Diagnóstico
Las muestras a considerar para el diagnóstico de la enfermedad son:
• Hisopos de tráquea y cloaca (o heces) de aves enfermas o de distintos órganos (tejido cerebral, tráquea, pulmones, hígado, bazo) y heces de aves muertas. • Muestras de sangre (suero).
Los análisis que se realizan para el diagnóstico son:
• Análisis virológico: Aislamiento del virus en embriones de pollo, PCR e índice de patogenicidad intracerebral en pollitos de un día. • Análisis serológico: ELISA e inhibición de hemaglutinación.

Prevención y control de la enfermedad
Para el control de la EN es necesario considerar como principales estrategias la vacunación y la bioseguridad.
La bioseguridad es un componente crítico e indispensable para mantener al lote alejado de los desafíos de campo contra agentes infecciosos como es el caso del VEN. Es muy importante que las aves alcancen niveles protectivos de inmunidad inducidos por las vacunas. Lo ideal siempre será prevenir cualquier exposición al VEN.
El propósito de la vacunación se enfoca en los siguientes conceptos:
• Establecer suficiente inmunidad local y sistémica para prevenir la morbilidad y la mortalidad asociadas con la enfermedad de Newcastle (EN).
• Prevenir el daño al tracto respiratorio causado por la infección con el virus de la enfermedad de Newcastle (EN), que frecuentemente permite la colonización secundaria del tracto respiratorio con bacterias patógenas.
• En gallinas de postura, prevenir las bajas en la producción de huevos asociadas a la infección con el virus de la enfermedad de Newcastle (EN).
• En reproductoras, promover el desarrollo de niveles elevados de anticuerpos maternos para transferirlos a la progenie.

Cepas vacunales
• Para la elaboración de vacunas vivas se utilizan cepas lentogénicas o mesogénicas (con patogenicidad baja o moderada, respectivamente).
• Algunas cepas vacunales lentogénicas del virus de la enfermedad de Newcastle (VEN) son adecuadas para la primo vacunación con virus vivo, mientras que se considera que otras causan demasiada reacción, por lo que solo se utilizan para revacunación.
• Debido a su patogenicidad, las cepas vacunales mesogénicas se utilizan en vacunas inactivadas.
• Las vacunaciones secundarias refuerzan la inmunidad estimulada por vacunaciones previas.
• Las vacunaciones secundarias se pueden aplicar con seguridad usando vías de administración más invasivas.
• Diferentes vacunas comerciales que contienen una misma cepa pueden presentar variaciones considerables de inmunogenicidad y reactividad, dependiendo de las manipulaciones de laboratorio utilizadas para desarrollar la semilla maestra.
• También existen en el mercado vacunas a base de vectores. Las nuevas tecnologías pueden generar opciones con vacunas alternativas.
• Es necesario consultar a los fabricantes sobre sus recomendaciones específicas para el programa de vacunación cuando se utilizan vacunas con vectores.
Factores que exacerban las reacciones post vacunales:
• Administración de vacunas por aspersión con gota muy fina.
• Vacunación de aves positivas a Micoplasma.
• Vacunación de aves con inmunosupresión, enfermas o con el sistema respiratorio comprometido.
• Técnica de vacunación deficiente dejando a muchas aves sin inmunizar.
• Intervalos prolongados entre vacunaciones con virus vivo en granjas de producción con edades múltiples.
• Grandes cantidades de amoníaco o polvo en el ambiente.
Conclusiones
• La enfermedad de Newcastle (EN) es una patología de distribución mundial que puede infectar a más de 250 especies de aves y está considerada de notificación obligatoria por la OMS.
• La EN es causada por infecciones con VEN virulentos, los cuales tienen un IPIC en pollos de un día de edad igual o mayor a 0.7.
• Los signos clínicos de la EN no son específicos, y se pueden confundir con otras enfermedades respiratorias como la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad, Laringotraqueitis Infecciosa Aviar, Bronquitis Infecciosa y la Micoplasmosis.
• Los análisis más realizados para el diagnóstico de la EN son PCR, ELISA e inhibición de hemaglutinación (HI).
• Las principales estrategias para el control de la EN son la vacunación y la bioseguridad.
• La vacuna viva de Newcastle cepa La Sota brinda una protección ideal contra la infección del virus de campo.
• Las aves inmunizadas con éxito mediante una primo vacunación con virus vivo de la Enfermedad de Newcastle (EN) responden mejor a la administración de la vacuna inactivada.
• Es importante establecer un adecuado plan vacunal de acuerdo con los desafíos sanitarios de la zona de producción.





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