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Estrés comportamental: El enemigo silencioso y poco valorado

Estrés comportamental: El enemigo silencioso y poco valorado

Impacto en la postura comercial

Introducción

Suele pasar que, al hablar de estrés, tendemos a generalizar algunos términos o actividades, muchas veces les damos poco valor o realizamos alguna atención errónea frente a dichos escenarios. Ante ello, partiremos por la definición de estrés: respuesta fisiológica del organismo ante alguna situación adversa o amenazante a su equilibrio interno (Moberg y Mench, 2000). Asimismo, en producción animal, el estrés puede clasificarse en tres principales categorías: físico, fisiológico y comportamental (Imbaraj et al. 2019). El estrés físico se relaciona con factores como lesiones o fatiga. El estrés fisiológico surge cuando las necesidades básicas no son cubiertas (hambre, sed, regulación de la temperatura) y donde el animal tiene dificultades para mantenerse en homeostasis (ejemplo: estrés nutricional, estrés calórico); y finalmente, el estrés comportamental, donde el animal se ve afectado por su entorno debido a interacciones sociales inadecuadas con otros animales o por la presencia de personas; sobre este último abordaremos la revisión. Por otro lado, el estrés también puede ser clasificado según su duración: agudo (corto e inmediato) o crónico (prolongado y duradero).

Los factores que generan estrés son conocidos como “estresores” y, abordando concretamente el estrés del tipo “comportamental”, tenemos estresores como: la manipulación, traslado, vacunación, nuevos sonidos, duración del sonido, alta densidad, etc. El animal responde a estos factores, generando mecanismos de supervivencia (alteración del sistema inmune y hormonal, movilización de nutrientes, problemas digestivos, etc.), los cuales afectan su crecimiento y rendimiento productivo (Sejian et al. 2015). Es de vital importancia comprender la causa raíz del estrés a manera de aliviar el impacto que tendrá en los animales.

En avicultura se han identificado diversos factores relacionados al estrés comportamental, como la manipulación, traslados, reagrupaciones, etc.; los que traen consigo importantes consecuencias productivas y económicas, por ejemplo: picaje, incidencia de lesiones en canal, reducción del consumo de alimento, retraso en el inicio de postura, pérdida de peso, entre otros. Sin embargo, muchas veces no les damos la atención debida o buscamos aliviar dichos inconvenientes con estrategias que han sido generalizadas para “atender el estrés”, sin puntualizar el tipo de estrés, su causa raíz y la estrategia más acertada a emplear. Ante dicho escenario, emplear aditivos alimentarios con sólidos argumentos de eficacia sobre el estrés comportamental y apoyo al bienestar animal marcarán la diferencia.

Una estrategia completa

Es bien sabido que la Melissa officinalis, también conocida como melisa o toronjil, es una planta con propiedades relajantes y acción sobre la reducción de la ansiedad (Sarris, 2013); por otro lado, el magnesio es conocido por su efecto calmante (Seelig, 1994). Ambos compuestos se encuentran presentes en la estrategia Durelax®, facultando así de un doble efecto relajante sobre el sistema nervioso de los animales, promoviendo una mejor adaptación al
evento estresor que estén atravesando, traduciéndose en un mejor desempeño zootécnico. A continuación, se mostrarán algunos resultados sobre la eficacia de Durelax® y su efecto sobre el estrés comportamental de las aves.

Materiales y Métodos

Evaluación llevada a cabo en una granja comercial de gallinas de postura (Perú) en torno al “traslado”. Se trabajó con alrededor de 12,500 pollitas de 17 semanas (Lohmann Brown-Classic), divididas en un Grupo Control (n=6912) y un Grupo tratado (n=5774; 2L Durelax® Liquid/1000L de agua). La suplementación del grupo tratado fue 3 días antes y después del traslado al galpón de producción. Se registró el desempeño zootécnico, incluyendo el consumo de alimento, producción de huevo y mortalidad, durante las primeras 4 semanas post-traslado.

Resultados y Discusión

Tras la transferencia, el consumo de alimento en el grupo suplementado fue significativamente mayor que el grupo control (p<0,05)). Esta mejor reanudación de consumo de alimento, asociado a un menor nivel de estrés en las aves suplementadas, puede explicarse por la acción combinada del extracto de Melissa officinalis y el magnesio soluble presentes en Durelax®. Asimismo, esta mejor adaptación a la actividad de traslado, permitió que las gallinas produzcan más huevos en las semanas posteriores (Figura 1: 70.3% vs. 64.7% a semana 21; Figura 2: +1240 huevos/1000 aves durante el período de monitoreo).

Este mejor manejo del estrés comportamental no sólo se ha visto en gallinas de postura, sino también en la crianza del pollo de engorde, donde la suplementación de Durelax® previo a la saca programada, ayudó a reducir el estrés de las aves, resultando en una menor incidencia de lesiones de canal (hematomas, rasguños, etc.).

Conclusión

La mejor estrategia para aliviar el impacto negativo que puede estar generando algún estresor, es realizando la correcta y apropiada investigación de cada caso, responder a preguntas como: ¿Cuál es la causa raíz?, ¿Qué tipo de estrés presentan los animales? ¿Qué estrategia debo emplear?, son pieza clave al momento de definir los recursos con los que trabajaremos. Durelax® es una estrategia natural y eficaz que permite una mejor adaptación a los agentes estresores comportamentales o conductuales que suelen estar presentes en diferentes períodos de la crianza (manipulación, traslado, reagrupación, vacunación, etc.), promoviendo el bienestar animal y un mejor desempeño zootécnico.

Para más información o solicitar bibliografía citada en el presente artículo escribir a: jorge.tay@norfeed.net

Opinión

Análisis desde la granja

Desde mi experiencia apoyando a los productores de huevo comercial, considero muy oportuno destacar el impacto del estrés comportamental en la productividad de las gallinas de postura. En muchas ocasiones, cuando se presentan caídas en el consumo de alimento, retrasos en el inicio de postura o problemas de uniformidad, tendemos a enfocar el análisis únicamente en la formulación del alimento o en factores ambientales, dejando en segundo plano los eventos de manejo que generan estrés en las aves.

En campo observamos que momentos críticos como el traslado de pollitas al galpón de producción, las reagrupaciones, los cambios de ambiente o las vacunaciones pueden afectar significativamente la adaptación de las aves durante las primeras semanas de postura. Estos eventos, aunque forman parte normal del sistema productivo, muchas veces se reflejan rápidamente en situaciones que el productor identifica muy bien: aves que tardan más en reanudar el consumo, lotes que no arrancan de forma uniforme, picos de postura que se retrasan o producciones que quedan algunos puntos por debajo de lo esperado.

Cuando esto ocurre, el impacto no solo es biológico, sino también económico. Un menor consumo en las primeras semanas de producción puede comprometer el desarrollo del pico de postura y, en consecuencia, la persistencia productiva del lote. Del mismo modo, lotes que no logran adaptarse rápidamente después de un traslado o cambio de ambiente suelen presentar mayor variabilidad productiva y mayor sensibilidad frente a otros factores de estrés presentes en la granja.

Por ello, cada vez cobra mayor importancia adoptar un enfoque integral que combine buenas prácticas de manejo, programas nutricionales adecuados y herramientas que ayuden a las aves a adaptarse mejor a estos eventos inevitables del sistema. Aspectos como la calidad de la recría, la uniformidad del lote, la correcta transición nutricional entre recría y postura, la disponibilidad de alimento y agua durante los primeros días posteriores al traslado, y la  reducción de factores de perturbación dentro del galpón son elementos clave que muchas veces marcan la diferencia en los resultados productivos.

En la producción moderna de huevo, pequeños detalles en la adaptación de las aves durante etapas clave pueden traducirse en diferencias importantes en el número de huevos producidos por ave alojada. Por esta razón, entender mejor el estrés comportamental y aplicar estrategias que ayuden a mitigarlo no solo contribuye al bienestar animal, sino que también representa una herramienta valiosa para mejorar la estabilidad productiva y la rentabilidad de las granjas de postura.

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