Home Artículos Formulación de dietas balanceadas en gallinas de postura: Actualización (Parte I)

Formulación de dietas balanceadas en gallinas de postura: Actualización (Parte I)

Formulación de dietas balanceadas en gallinas de postura: Actualización (Parte I)

Elías Salvador1; María E. Marcos2; Angie J. Mendoza2; Alexandra M. Ojeda2; Tabata B. Ríos2; Tayli M. Ocharan2
1Laboratorio de investigación en nutrición R&D.
2Semillero de investigación Club IDI en Ciencia Avícola & Nutrición. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Nacional “San Luis Gonzaga”, Chincha, Ica, Perú.

Introducción

Este articulo técnico, que es el primero de 4 capítulos en total, está dedicado en honor al PhD Víctor Guevara Carrasco, profesor de muchos profesionales, mi mentor y amigo, quien partió a la eternidad hace unos meses atrás y por quien oramos por un descanso eterno en paz y nuestro agradecimiento especial por todas sus enseñanzas y su legado de la gran responsabilidad que tenemos en la formación académica y a través de la investigación para contribuir con el desarrollo de la industria avícola de nuestro país; y también de analizar, cuestionar críticamente y difundir propuestas de mejoras.

En términos de nutrición de precisión como base de productividad, la formulación de una dieta balanceada tiene principios científicos que asegura su efectividad bajo condiciones comerciales. Cuando este proceso se gestiona deficientemente descuidando factores claves, trae consecuencias perjudiciales que desmejoran las eficiencias, afectan la calidad del huevo, ocurre un desgaste en las condiciones fisiológicas y metabólicas del ave, no se aprovecha el potencial de la gallina de postura actual y consecuentemente se reduce la rentabilidad.

La genética de postura actual está diseñada para un desempeño de alta productividad y muchas veces no se está aprovechando adecuadamente dicho potencial, una parte de las causales está en la gestión de una dieta balanceada. Ningún producto tecnológico va a revertir una deficiencia o desbalance en los principios de una dieta balanceada.

El desarrollo de una dieta balanceada involucra la gestión de diferentes factores. En este primer capítulo hablaremos de los criterios de una formulación y los principios de una dieta balanceada, en los siguientes capítulos iremos viendo otros factores de importancia.

Los siguientes aportes los hacemos en base a resultados de estudios experimentales en los últimos años, revisión de la literatura científica actual y resultados de campo a nivel comercial en la industria de producción de huevos, lo que le da un soporte técnico sostenible; y como académico e investigador, nuestras recomendaciones explicadas, están hechas de manera sencilla y práctica, que esperamos le sea de utilidad.

En ese sentido, muchas de las preguntas que me hacen mis estudiantes, varias interrogantes de cada productor avícola y parte de los problemas que observamos en la industria, nos conducen a diseñar experimentos para encontrar las posibles respuestas bajo nuestras condiciones, no conocemos otro método. En esta línea, la generación de ciencia para contribuir a la solución de problemas y contestar las interrogantes no es automático; es decir, dicha información debe ser analizada, entendida, tratada y adaptada a nivel comercial, recién ahí damos sentido a la nutrición efectiva, es decir el arte de la nutrición. Para entender mejor, comparto dos frases que interpreto a mis estudiantes de nutrición y alimentación el primer día de clase:

Frase 1: “The sum total of the energy factors, and how they are handled, is where the science of nutrition becomes the art of nutrition….” (R.G. Teeter and A. Beker, 2012). Traducción: “La suma total de los factores energéticos, y cómo se manejan, es donde la ciencia de la nutrición se convierte en el arte de la nutrición”.

Frase 2: … “Such research is based on science, but at the same time serving the practical side of poultry farming. Recently I heard a scientist from Denmark saying that their institute could examine or investigate whatever they wanted. But all that would be useless if there would not be a way of conveying their message to practice and making their research applicable. Of course, theory and practice need to go hand in hand all the time. After all, research is not an objective in itself, it is a tool to serve the poultry industry and as a result to produce meat and eggs for the growing world population in a sustainable way” (Ad Bal, Editor World Poultry, 2012). Traducción: “Esta investigación se basa en la ciencia, pero al mismo tiempo contribuye al aspecto práctico de la avicultura. Recientemente escuché a un científico danés decir que su instituto podía examinar o investigar lo que quisiera. Pero todo eso sería inútil si no hubiera una manera de trasladar su mensaje a la práctica y hacer que su investigación fuera aplicable. Por supuesto, la teoría y la práctica deben ir de la mano en todo momento. Después de todo, la investigación no es un objetivo en sí misma, sino una herramienta al servicio de la industria avícola y, como resultado, de producir carne y huevos para la creciente población mundial de forma sostenible”.

Formulación de una dieta balanceada

Es el proceso de cuantificar científicamente las cantidades de ingredientes alimenticios, para obtener una mezcla uniforme que abastezca con todos los nutrientes y energía (dieta balanceada) requerida por la gallina para una óptima eficiencia productiva y obtener huevos de calidad con alta rentabilidad y en armonía con el medio ambiente. Asimismo, la formulación de alimentos es el medio por el cual los nutricionistas aplican sus conocimientos nutricionales en la práctica: se basa en una técnica matemática relativamente simple llamada programación lineal. El complejo conjunto de factores que interactúan al formular dietas implica la necesidad de acumular una considerable experiencia para que las formulaciones producidas sean óptimas (Kleyn, 2013).

Tomando en cuenta estos conceptos, concluimos que la determinación de los requerimientos nutricionales exactos para los animales de granja, ha sido un objetivo perseguido con avidez durante muchos años. Estos valores se determinan para que los animales puedan alcanzar una eficiencia biológica óptima, pero generalmente son insuficientes para satisfacer los objetivos del empresario, cuyo objetivo es encontrar el nivel de ingrediente que maximice la diferencia entre el valor de la producción y el costo de los ingredientes (Kleyn, 2013).

Si bien los objetivos de la formulación de alimentos para las fábricas de alimentos y los integradores pueden diferir, ya que las primeras se preocupan más por mantener la calidad del producto al menor costo posible y las segundas por maximizar las ganancias de la empresa de producción animal, se aplican los mismos principios básicos. El nutricionista debe considerar cuidadosamente las técnicas de formulación, los ingredientes, los valores de la matriz y las especificaciones del alimento. Toda la habilidad y experiencia del nutricionista se basan en la matriz utilizada, las especificaciones del alimento y el nivel de inclusión de los diversos ingredientes en la dieta (Kleyn, 2013).

Finalmente, debemos recordar el aporte de Chase (1994), quien indica que existen 4 dietas diferentes que se da a los animales: la dieta formulada, la dieta mezclada, la dieta entregada y la dieta realmente consumida.

Mínimo costo y máxima rentabilidad

“La respuesta del ave es curvilínea y esto implica que hay rendimientos decrecientes y por esa razón se tiene que utilizar el análisis económico para tomar decisiones en cuanto al nivel óptimo de la energía o los nutrientes. La formulación de raciones al mínimo costo ha consolidado al costo del alimento como indicador de rentabilidad que asume que la performance es constante independientemente del programa nutricional. Sin embargo, es ampliamente conocido que los cambios en los niveles de energía, nutrientes o ingredientes a menudo cambian la performance de las aves y no es apropiado para evaluar la economía de la alimentación avícola. La formulación al mínimo costo también ha consolidado la idea de que el requerimiento del ave es fijo y está en una tabla o una guía. En suma, ha consolidado el enfoque de requerimiento. Sin embargo, con este enfoque un problema común que es la subida del precio de los ingredientes proteicos se enfrentaría reduciendo la densidad de aminoácidos para tener un alimento más barato. Un alimento más barato puede reducir la performance y ser menos rentable. Por lo tanto, mucho más importante que el mínimo costo es el máximo margen ya que un alimento más caro no sería un costo sino podría ser una gran inversión de acuerdo al enfoque de respuesta. En este aspecto, el cambio de enfoque es clave. Por lo tanto, determinar el nivel de densidad energética o proteína balanceada es una decisión económica ya que el requerimiento nutricional no es fijo sino dinámico y el máximo biológico no necesariamente coincide con el máximo económico (óptimo)” (Guevara, 2020).

Una formulación de mínimo costo mal gestionada podría ser susceptible de no aportar con nutrientes suficientes para la producción y consecuentemente perjudicar respuesta. Es prioridad considerar costo de alimentación por kg de masa de huevo producido que incluya tanto la eficiencia alimenticia, densidad energética, consumo de energía y conversión calórica.

La orientación debe ser el mínimo costo de energía por unidad de ganancia de masa de huevo y consecuentemente máxima rentabilidad. Para tomar decisiones en la planta de alimento o en la granja se debe hacer en función de un índice económico (energético) y eso en relación con el precio de kg de masa de huevo en la venta (hoy variable).

Es frecuente ver que muchas empresas se guían o tienen como indicador principal la conversión alimenticia (ICA) para tomar decisiones, una recomendación práctica con base científica es que el ICA se debe tomar como referencia más no como un indicador para tomar decisiones. Esto debido a que lo más importante es considerar la energía metabolizable (EM) o neta (EN) por unidad de masa de huevo (conversión calórica) que maximiza el margen económico.

Utilizando datos del estudio de Ribeiro et al. (2014), quienes evaluaron dietas desde 2700 a 3000 kcal/kg de EM en gallinas de postura, encontraron que el índice de conversión alimenticia fue desde 1.76 (con menor EM) hasta 1.70 (con mayor EM), sin embargo, la conversión calórica fue de 4.75 (con menor EM) hasta 5.11 (con mayor EM). Adaptando el costo de la dieta, se tiene que los costos fluctuaron desde S/1.59 hasta S/ 1.75/kg de alimento, haciendo un cálculo simple, el mejor ICA conduce a un mayor costo, por lo que si tomamos el índice de conversión para tomar decisiones se reduce la rentabilidad. En los resultados de nuestros experimentos se observa la misma tendencia.

En la continuación de capítulos en este tema de próximas publicaciones, hablaremos sobre la EM y las enzimas exógenas. Sin embargo, a manera de avance que nos invita a reflexión es que si las gallinas actuales tienen buena capacidad de adaptación a dietas de baja densidad (con inclusión de aceites o grasa), no es igual una dieta con 2700 versus otra con 2780 Kcal de EM/kg, resulta que para verificar la efectividad de una enzima debe ser confrontada en ambos niveles, los resultados no son los mismos. Hay una dosis de EM por cada dosis de nutriente (densidad) si hay más EM y menos nutrientes o viceversa ocurre ineficiencia. Si usamos dietas de alto nivel energético, es decir si las aves ya están obteniendo sus necesidades energéticas para mantener una respuesta productiva, entonces los aportes extra de energía no se justificarían, por lo contrario, si utilizamos dietas de baja densidad energética y los aportes de la matriz de una enzima mantiene el peso vivo corporal, grasa corporal, producción de huevos día y acumulada, número de huevos y masa de huevo, se justificaría. En diferentes estudios hemos encontrado buena respuesta con dietas de baja densidad energética sin afectar negativamente los indicadores antes mencionados con inclusión de aceites y enzimas, sin embargo, cuando las dietas no incluían aceites la respuesta fue afectada negativamente.

Programas de formulación

Existen diversos programas de formulación. En nuestro laboratorio utilizamos el programa ALLIX 3 (Figura 1), un programa muy versátil, con actualización constante, muy amigable, con diversas herramientas técnicas muy dinámicas y comparativamente con alta capacidad de optimización lo que las hace diferente y recomendada.

Dieta Balanceada:  Concepto

Una dieta balanceada “no es una simple mezcla de ingredientes a mínimo costo”. Una dieta balanceada se basa en importantes principios que debe considerarse y respetarse (Figura 2), destacando la densidad energética, distribución calórica, inclusión de aceites/ grasa, nivel de lípidos totales, nivel de almidón, fibra dietaria, aportes de Ca y P, microelementos entre otros criterios. Si bien es una mezcla homogénea de ingredientes, estos deben incluirse en un nivel técnico y que se asegure calidad, una dieta debe tener una granulometría (adecuada en su proporción de tamaño de partícula y diámetro geométrico medio), una dieta debe asegurar inocuidad. Una dieta obedece a una formulación óptima, ajustado a sus especificaciones nutricionales y energéticas reales, para satisfacer los requerimientos nutricionales y energéticos de las gallinas de postura.

Densidad energética – Consumo de EM(EN)/gallina/día

Una de las principales tareas responsable para formular una dieta, es primero definir la densidad energética de la dieta. Es clave la relación de la energía con los nutrientes. A partir de esta decisión, la segunda es, precisar el consumo de EM(EN)/gallina/ día. Hay que asegurar que dicha densidad energética conlleve a una máxima respuesta productiva y económica, manteniendo el estado fisiológico y corporal de la gallina de postura para evitar un “desgaste temprano” que limite la longevidad de postura. En esta decisión no solo se debe tener como referencia los indicadores productivos clásicos como postura, conversión, consumo, sino también el estado corporal.

Actualmente, las líneas genéticas se adaptan muy bien a dietas con baja o moderada densidad energética (con inclusión de aceite) asegurando un consumo óptimo de EM/día/gallina, de lo contrario se afecta la respuesta. La tesis que la gallina aumenta su consumo cuando se da dietas de baja densidad energética no es genérico, es discutible, es cuestionable, porque depende de factores y condiciones.

La producción de huevos podría no ser el criterio de respuesta más sensible ni adecuado para validar pequeñas diferencias en la energía dietética, especialmente en un período corto (Lyons et al., 2023). Otros criterios de respuesta, como el peso corporal y la composición, podrían proporcionar una respuesta más sensible en gallinas ponedoras alimentadas con diversas concentraciones de energía dietética (Murugesan y Persia, 2013).

El peso corporal y la ganancia de peso parecen ser una medida más sensible para el estado energético de las gallinas ponedoras que la producción de huevos cuando se mide a corto plazo. Las gallinas ponedoras alimentadas con dietas bajas en energía continuarán produciendo huevos a expensas de las reservas de energía corporal durante un período de 16 semanas, mientras que las gallinas alimentadas con dietas altas en energía continuarán produciendo huevos y almacenando el exceso de energía en el cuerpo (Lyons et al., 2023).

Un estudio de Lyons et al. (2023), evaluaron niveles de EM desde 2750 a 3050 kcal/kg en periodo corto de 16 semanas, encontrando que la producción de huevos no se vio afectada, pero el peso corporal y la masa grasa disminuyeron significativamente con la disminución de la energía dietética, lo que indica que las gallinas continuarán produciendo huevos a expensas de las reservas corporales de energía durante la producción a corto plazo.

En nuestro laboratorio, hemos evaluado la mayoría de las líneas genéticas que se comercializan en el mercado nacional, sin embargo, una recomendación es que reevalúen la densidad energética bajo las condiciones propias desde 0 días hasta la última fase de producción, creemos que es una tarea pendiente para diseñar estrategias nutricionales efectivas.

Distribución calórica: Almidón y lípidos totales

Limitar el nivel de almidón para evitar un exceso que perjudique la salud hepática. Aunque depende de las fuentes, inclusión de aceite y densidad energética, un nivel alrededor de 38% (Figura 3) es lo recomendado para una fase temprana y no afectar el trabajo fisiológico hepático, aunque se debe tomar en cuenta la relación proteína/almidón. Del mismo modo, se recomienda inclusión de aceites o grasas en la dieta para aportar con niveles adecuados de lípidos totales de la dieta y contribuir al estado fisiológico y metabólico saludable del hígado.

En los próximos capítulos discutiremos sobre los ingredientes alimenticios, control de calidad, niveles de uso, ingredientes alternativos, composición energética y nutricional, base de datos confiables, y los requerimientos energéticos y nutricionales de las gallinas de postura.

Deja un comentario

Descubre más desde Actualidad Avipecuaria

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo