PhD. Elías Salvador, Dr. Julio Manuel Narváez, Mag. Pedro L. Arangoitia
Laboratorio de investigación en nutrición R&D-Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia-Universidad Nacional “San Luis Gonzaga»
> I. Introducción
Bajo las condiciones de los diferentes lugares de venta de verduras en los mercados de Chincha, es común observar diariamente cantidades de desperdicios o residuos de verduras que son eliminados. Estas muestras, bajo un buen procesamiento se podrían utilizar en la alimentación animal. La inclusión de desechos como componentes del alimento en las raciones avícolas utilizando métodos de procesamiento apropiados, ayudará a reducir el costo total de producción y la contaminación ambiental. Después de seguir los procedimientos de los métodos de procesamiento apropiados de los desechos de frutas, debe usarse como fuente de ingrediente alternativo en las raciones para aves de corral.
El calentamiento, la cocción, el vapor y el secado al sol se encuentran entre los métodos utilizados para el secado de dichos desechos. Se puede recomendar que, mediante el uso
de un método de procesamiento apropiado, la incorporación de estos desechos como ingredientes de alimentos en las dietas avícolas de acuerdo con el nivel de inclusión recomendado ayuda a reducir el costo total de producción avícola y la contaminación ambiental (1).
La mayor parte de los residuos de alimentos (RA) generados por las actividades comerciales y la mayoría de los RA domésticos se recogen como parte de los residuos generales, que se incineran o se depositan en vertederos. Existe un interés creciente en la recolección de RA como una corriente de desechos separada y su uso para la producción de compost o la recuperación de energía a través de la digestión anaeróbica (DA) o la pirólisis (3). También puede ser utilizado como alimento para los animales domésticos.
Según reporte, alrededor de un tercio de los alimentos destinados al consumo humano se pierden o desperdician en la cadena de suministro de alimentos (4). Las pérdidas económicas por este desperdicio corresponden a un valor de producción de 750 000 millones de USD (5). Lo más preocupante es que según The World Bank (6) las pérdidas de estos residuos representan el 6.8 % de las emisiones mundiales anuales de gases de efecto invernadero (GEI).
Se puede producir alimento para animales a partir de desechos de alimentos (7). En los últimos años, ha existido un cambio de actitud hacia la industria que reconoce el valor de ciertos tipos y cantidades de fibra en las dietas avícolas, y el uso de fibra dietética ha sido revisado debido a sus beneficios potenciales sobre la salud intestinal, el desarrollo gastrointestinal, el rendimiento y bienestar de las aves (8). Los residuos de vegetales son buenas fuentes de fibra.
La inclusión de fibra puede reducir el pH en el tracto gastrointestinal. La reducción del pH mejora la solubilidad del carbonato de calcio en la dieta, lo que aumenta la disponibilidad de calcio para la absorción. Este mecanismo puede ser beneficioso para la producción de ponedoras, particularmente en la puesta tardía cuando la resistencia de la cáscara comienza a disminuir (8).
Según estudios, hay efectos perjudiciales cuando la inclusión de fibra alcanza niveles superiores al 10 %, y la mayoría de los beneficios parecen encontrarse con tasas de inclusión de alrededor del 5 al 7 %. El uso de una cantidad limitada de fibra es beneficioso tanto para la salud de las aves como para el rendimiento productivo. Por lo general, las fuentes de fibra son económicas y, por lo tanto, existe la posibilidad de reducir los costos de producción.
Asimismo, los beneficios de la inclusión de fibra parecen apoyar el mantenimiento de un microbioma saludable. Como tal, existe un potencial adicional para el uso de una mayor inclusión de fibra para respaldar una producción eficiente y rentable (8). En esta línea la inclusión de residuos de verduras como fuente de fibra sería beneficioso. Hu et al. (9) realizaron un experimento utilizando dietas hasta con 9% de harina de hojas y tallos de brócoli a las ponedoras y no encontraron ningún efecto sobre el consumo de alimento, la producción de huevos o la eficiencia alimenticia.
Según resultado de estudio de Nisar et al. (10), las espinacas, las papas y las coliflores son las verduras que no han mejorado ni mejorado la tasa nutricional de la carne, sino que también han mejorado la calidad del color y el sabor de la carne de los pollos de engorde. Su estudio concluye que la suplementación dietética de desechos vegetales tuvo un buen efecto sobre el rendimiento del crecimiento a una concentración del 25% en el tratamiento dietético (T2).
El desperdicio de alimentos (DA) es un recurso que contiene nutrientes valiosos. Además, los DA eliminados a través de vertederos e incineración pueden generar emisiones nocivas de gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global y
otros impactos ambientales (3).
Este estudio es un modelo de economía circular de la producción avícola que a través del reciclaje de residuos de verduras tiene un impacto económico favorable para la industria avícola de la región. Los desperdicios de alimentos se pueden evitar en toda la cadena de suministro de alimentos. Los residuos alimentarios evitables normalmente se tiran a los vertederos. Los desechos de alimentos, si se procesan y utilizan de la manera correcta, pueden consistir en un alto contenido de nutrientes y energía (10), lo que puede ser reciclado y utilizados en la alimentación de gallinas de postura.
Los costos de alimentación constituyen una gran parte (alrededor del 70%) de los costos de producción en la industria avícola. Por esta razón, se llevan a cabo varias investigaciones para cumplir con los crecientes requisitos de alimentación y reducir el costo de la alimentación. Uno de los temas importantes enfatizados en estos estudios es investigar el potencial de fuentes alternativas de alimento para ser utilizadas en la nutrición avícola (1).
La evaluación de nuevas alternativas de ingredientes no convencionales de bajo costo contribuirá a mejorar las eficiencias económicas de esta industria haciéndola más competitiva y rentable. El procesamiento y utilización adecuada de desperdicios de verdura reduciría la pérdida de recursos que irían a contaminar el ambiente por lo que conlleva a reducir el impacto ambiental de la producción de huevos para consumo
humano. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es un tema de interés para la sostenibilidad ambiental.
El manejo apropiado y organizado de los desechos de alimentos no solo produce productos útiles y energéticos, sino que también minimiza el impacto sobre el medio ambiente (12). Los desechos vegetales son de fácil acceso, se encuentran en todas partes y también tienen una alta fuente de nutrientes para que los pollos de engorde aumenten el peso corporal, tengan carne de buena calidad y proporcionen antioxidante a los pollos de engorde (13).
En la época actual es de gran interés que se le dé la importancia debida al manejo de los residuos contaminantes, ya que según Toyomizu et al. (14) considera que una de las maneras de contribuir a la mejora de las deficiencias y al manejo de la reducción de los gases de efecto invernadero es la reutilización de los desperdicios.
En base a la evidencia científica planteamos la hipótesis que la reutilización de residuos de verduras combinados a base de harina deshidratada de col y betarraga en la dieta de gallinas de postura mantiene la producción, sin afectar la calidad de huevo, pero mejora el costo de alimentación de producción de huevo y es una estrategia viable que contribuye a la sostenibilidad ambiental en la región de Ica. En esta línea se realizó el presente estudio, con el objetivo de evaluar el efecto combinado de residuos de verduras como la harina deshidratada de col y betarraga en la dieta sobre la producción, calidad de huevo y costo de alimentación de gallinas de postura. Además, evaluar la reutilización
de residuos de verduras como la harina deshidratada de col y betarraga en la alimentación de gallinas de postura como estrategia viable que contribuye a la sostenibilidad ambiental.
II. Material y métodos
Se llevó a cabo en la unidad de investigación, enseñanza y extensión en gallinas de postura y el Laboratorio de investigación en nutrición de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional “San Luis Gonzaga”. Se utilizaron 80 gallinas de postura de la línea genética DEKALB Brown de 90 semanas de edad. Las muestras recolectadas siguieron un procesamiento con la obtención de los desperdicios de verduras que se obtuvo de los diferentes mercados de la provincia de Chincha y hogares familiares.
Se realizó una selección de cada residuo para clasificar y eliminar residuos en mal estado, las muestras de residuos seleccionados se sometieron a un proceso de desinfección con cloro, luego se utilizó una estufa para deshidratar. Se realizaron pruebas para definir la
temperatura y tiempo, análisis de tamaño de partícula de muestras (granulometría), evaluación de características sensoriales (color, olor, sabor y textura), molienda y almacenado de las muestras.
Se realizó un análisis químico proximal (humedad, materia seca, extracto etéreo, proteína cruda, fibra cruda, ceniza y extracto libre de nitrógeno). Se formularon 2 tipos de alimento balanceado de acuerdo con cada uno de los grupos de tratamientos. La fórmula se hizo de acuerdo con los requerimientos nutricionales de la línea genética de gallinas de postura DEKALB Brown. Para la formulación de las dietas se utilizó el software de formulación ALLIX 3. La alimentación fue ad – libitum, de acuerdo con la recomendación de la línea genética. Todas las aves en prueba recibieron un programa sanitario, alimentación, manejo y condiciones ambientales similares, siguiendo los protocolos que normalmente se emplean bajo las condiciones de granja. Se evaluaron 2 tratamientos: Un alimento convencional (testigo) y un alimento con 2% de harina deshidratada de residuos de verduras (col y betarraga). Los tratamientos fueron asignados de manera aleatoria con 5 repeticiones por tratamiento y 8 gallinas por unidad experimental. Se evaluaron variables de respuesta productiva como: Tasa de producción, ingestión de alimento, conversión alimenticia, conversión calórica, peso de huevo, masa de huevo, peso vivo corporal de las gallinas. Variables de calidad de huevo, como: Calidad de huevo: Unidad Haugh, el análisis se llevó a cabo con el equipo digital egg tester 6500 – DET (JAPÓN), color de yema de huevo, índice de la yema, peso de la cáscara, porcentaje de cáscara, color de cáscara, resistencia a la rotura de cáscara, se determinó en base a la fuerza que se ejerce sobre el huevo para romper la cáscara.
Se realizó con el uso del equipo DET 6500 (JAPÓN). Se calculó el costo de alimentación resultado del costo del Kg de alimento por la cantidad de alimento utilizado por kg de masa de huevo producido, margen sobre el costo de alimentación (MSCA) (S/Kg de masa de huevo) y retribución económica (%). Se hizo uso del procedimiento general lineal de SAS Versión 9.4 (2024) (SAS Institute Inc., Cary, NC). Cada una de las repeticiones (cada casillero o jaula) se establece como la unidad experimental base para la prueba. Los datos se analizaron mediante un análisis de T-Student, independiente para las variables paramétricas y análisis de Wilcoxon para las variables no paramétricas. Las diferencias se consideraron estadísticamente significativas en P < 0.05. Los datos se expresan como medias ± DE para cada una de las variables evaluadas.
> III. Resultados y discusión
Según análisis, las harinas de residuos de verduras (col y betarraga) fue de 12.98% de humedad, 10.4% de proteína cruda, 14.28% de ceniza y 1.56% de extracto etéreo. Respecto a la respuesta productiva, según se aprecia en la tabla 1, la tasa de puesta, ingesta de alimento y la conversión alimenticia no fueron afectados significativamente (P>0.05) por la inclusión de residuos de verduras en las dietas de las gallinas de postura.

En la tabla 2 se aprecia que la eficiencia energética, peso y masa de huevo no fueron afectados significativamente (P>0.05) por la inclusión de residuos de verduras en las dietas de las gallinas de postura.

En la tabla 3 se aprecia que el peso vivo corporal al final del estudio no fue afectado significativamente (P>0.05) por la inclusión de residuos de verduras en las dietas de las gallinas de postura.

En la tabla 4 se aprecia que las características de unidad Haugh, color de yema e índice de yema no fueron afectados significativamente (P>0.05) por la inclusión de residuos de verduras en las dietas de las gallinas de postura.

En la tabla 5 se aprecia que las características de peso de cáscara y porcentaje de cáscara no fueron afectadas significativamente (P>0.05) por la inclusión de residuos de verduras en las dietas de las gallinas de postura.

En la tabla 6 se aprecia que las características de color de cáscara y resistencia a la rotura de cáscara no fueron afectadas significativamente (P>0.05) por la inclusión de residuos de verduras en las dietas de las gallinas de postura.

En la tabla 7 se aprecia que el costo de alimentación, margen bruto sobre costo de alimentación y la retribución económica fueron mejores para la dieta con la inclusión de residuos de verduras.

Según los resultados obtenidos, la inclusión de residuos de verduras en las dietas de gallinas de postura en términos de rendimiento, mantiene la respuesta productiva y calidad de huevo, mientras que en términos económicos mejora en 3.38% la retribución económica. Este hallazgo demuestra que la utilización de residuos de verduras (col y betarraga) es útil y de importancia que contribuye a la rentabilidad en la producción
avícola. Este modelo debe ser validado a nivel comercial y luego evaluar la posibilidad del procesamiento de estos desperdicios para generar disponibilidad en la zona y ser utilizada en la industria avícola.
En términos del medio ambiente, este resultado indica que la utilización de residuos de verduras que normalmente van al vertedero y son contaminantes, y que generan gases de efecto invernadero, pueden ser utilizados en la alimentación de gallinas de postura, por lo que se convierte en una estrategia efectiva para reducir la contaminación y contribuye a la sostenibilidad ambiental.
Según Dao et al (18) existe un interés renovado en utilizar los desechos de alimentos como alimento para animales, debido a sus beneficios potenciales para reducir el costo de los piensos y el impacto ambiental, al tiempo que mejora la seguridad alimentaria mundial.
La cadena de valor agroalimentaria se puede cambiar ampliamente para lograr prácticas agrícolas más sostenibles, siendo la recuperación de los recursos naturales uno de los aspectos más relevantes. En este campo, la valorización de los desperdicios y pérdidas agroalimentarios (SWL) y subproductos agroalimentarios mediante su recuperación y reutilización es un desafío en todo el mundo y, principalmente, en los países en desarrollo, donde se pueden explorar técnicas para agregar valor a estos residuos utilizando sólo los recursos disponibles. Actualmente, varias empresas alimentarias están implementando sistemas de reciclaje sostenible de biomasa SWL agroalimentaria, produciendo alimentos, medicamentos, compuestos biológicamente activos, biomateriales y promoviendo la generación de energía sostenible.
Los residuos agroalimentarios son fuentes valiosas de compuestos de interés, como proteínas, compuestos fenólicos y vitaminas, entre otros, conocidos por sus efectos beneficiosos para la salud y el bienestar humano. Las frutas y verduras son una de las principales fuentes de nutrientes y compuestos bioactivos, a partir de las cuales cada año se generan enormes cantidades de residuos.
Por ello, se han desarrollado diferentes estrategias de reutilización y desarrollo de nuevos productos, fomentando su reutilización en el sector alimentario, farmacéutico y medioambiental. La lechuga, la zanahoria y el brócoli se encuentran entre las verduras más consumidas en el mundo, a partir de las cuales se generan grandes cantidades de residuos a lo largo de la cadena de suministro alimentario. Sin embargo, los carotenoides, los compuestos fenólicos y la fibra dietética, entre otros, se pueden recuperar de sus residuos y subproductos, con miras a su reintroducción en la
industria alimentaria y en otros sectores (19).
Nuestro estudio concuerda con los resultados encontrados por Dao et al. (18) quienes examinaron la eficacia del alimento reciclado a base de desechos de alimentos para el rendimiento de las gallinas ponedoras, la calidad del huevo y la digestibilidad de los nutrientes. Las gallinas a las que se les ofrecieron dietas basadas en desperdicios de alimentos tuvieron un peso de huevo, una producción de huevos al día y una masa de huevos similares. Sin embargo, fue diferente en algunas variables, en dicho estudio se encontró un menor consumo de alimento y una mayor eficiencia alimenticia, en comparación con aquellas alimentadas con las dietas de control (P < 0,001).
V. Conclusiones
La inclusión de residuos de verduras en la dieta de gallinas de postura, es una estrategia efectiva para mejorar los costos de alimentación sin alterar la respuesta productiva ni calidad de huevo de gallinas de postura. La utilización de residuos vegetales que normalmente contaminan con gases de efecto invernadero a nuestro ambiente ha demostrado ser una estrategia de sostenibilidad ambiental.


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