Javier Córdoba y Samuel Correa
NBG, España – http://www.nutribiogenics.com
Importancia de las proteínas más allá de la energía
En nutrición animal, después de las materias primas energéticas, los suplementos proteicos son el segundo componente más importante de las dietas, por lo que reciben especial atención. Las proteínas, polímeros de aminoácidos unidos por enlaces peptídicos, se degradan durante la digestión en péptidos más pequeños y aminoácidos libres, que luego se absorben y se utilizan para sintetizar nuevas proteínas destinadas al crecimiento y la reparación de tejidos. Tradicionalmente se ha valorado a las proteínas principalmente como fuente de aminoácidos esenciales y energía, pero sus funciones van mucho más allá.
Funciones fisiológicas clave de las proteínas: Las proteínas participan en multitud de procesos vitales (Tabla 1). Por ejemplo, ciertas proteínas transportan moléculas (la hemoglobina transporta oxígeno), otras actúan como anticuerpos o como péptidos antimicrobianos en la inmunidad, muchas son enzimas que catalizan reacciones bioquímicas (p. ej., la pepsina en el estómago digiere otras proteínas) y otras conforman estructuras como el colágeno en tejidos conectivos. Además, existen proteínas de almacenamiento (ferritina que almacena hierro), proteínas que mejoran la palatabilidad liberando aminoácidos saborizantes (glutamato, aspartato) y proteínas con función antioxidante (como las enzimas GPx, SOD, CAT que neutralizan radicales libres). Esta diversidad funcional muestra que las proteínas no solo aportan nutrientes, sino que también modulan la fisiología del animal a múltiples niveles (inmunidad, metabolismo, protección antioxidante, etc.).
Nuevo enfoque “funcional” en nutrición: Dado el rol multifuncional de las proteínas, el enfoque tradicional de formular dietas únicamente para satisfacer requerimientos de mantenimiento y crecimiento ha quedado obsoleto (Córdoba et al., 2024). Actualmente, la nutrición animal evoluciona hacia un enfoque funcional, buscando maximizar la biodisponibilidad de nutrientes para mejorar no solo el crecimiento sino también el desarrollo del tracto digestivo y la respuesta inmune, especialmente en etapas tempranas de vida (Ravindran, 2005). Por ejemplo, en medicina humana se ha observado que añadir nutrientes funcionales (como arginina y ácidos grasos omega-3) reduce la inflamación y las infecciones postquirúrgicas, lo que ilustra cómo la nutrición puede modular el sistema inmune (Okamoto et al., 2009). En especies ganaderas, asegurar un aporte proteico altamente digestible y rico en compuestos bioactivos desde el primer día de vida puede apoyar el desarrollo del intestino y del sistema inmune de neonatos y animales recién destetados. El concepto de “inmunonutrición” en fases tempranas busca precisamente eso: nutrir al animal para mejorar su salud presente y futura, más allá de simplemente cubrir requerimientos básicos.
Pero, ¿qué fuente proteica puede marcar la diferencia en esta fase crítica? En los últimos años han surgido ingredientes proteicos de nueva generación diseñados no solo por su valor nutricional, sino también por sus propiedades funcionales. A continuación, exploraremos el caso de una proteína funcional de origen marino y cómo sus péptidos bioactivos pueden convertirse en aliados de la salud intestinal y el rendimiento productivo en pollos (así como en otras especies) desde el primer día.
Proteínas funcionales y péptidos bioactivos en la dieta
El término proteína funcional alude a fuentes proteicas que, además de aportar aminoácidos, proporcionan péptidos bioactivos capaces de influir positivamente en la fisiología del animal. Los péptidos bioactivos son fragmentos cortos de proteínas (típicamente 2–20 aminoácidos) con efectos biológicos más allá de su valor nutritivo (Hou et al., 2017). Numerosos estudios han evidenciado que ciertas proteínas hidrolizadas (parcialmente digeridas en péptidos) exhiben propiedades antimicrobianas, antioxidantes, antiinflamatorias, inmunomoduladoras e incluso favorecen la integridad intestinal (Hou et al., 2017; Alizadeh-Ghamsari et al., 2023). Estos efectos se suman a su papel nutricional, optimizando la salud y el rendimiento de los animales.
Absorción eficiente de péptidos: En el intestino delgado, los péptidos pequeños (di- y tripéptidos) se absorben más rápidamente que los aminoácidos libres, gracias a transportadores específicos como PEPT 1 en la membrana de los enterocitos. De hecho, se ha comprobado que los pequeños péptidos ingresan a las células intestinales intactos mediante cotransporte con protones, sin gasto adicional de energía, logrando una absorción muy eficiente (Hou et al., 2017). Esto conlleva dos ventajas importantes: (a) los péptidos aportan a la sangre una mezcla de aminoácidos más balanceada y sincronizada que la suministrada por aminoácidos individuales, y (b) al ser captados rápidamente, escapan en mayor medida al catabolismo por la flora intestinal (los microbios digieren menos péptidos que aminoácidos libres). En consecuencia, una mayor porción del nitrógeno llega al animal en lugar de perderse en el tracto gastrointestinal.
Impacto en el intestino y la inmunidad: Además de ser una forma de suministro de nutrientes muy accesible, ciertos péptidos ejercen acciones directas sobre el tracto digestivo. Por ejemplo, hay péptidos que mejoran la morfología intestinal, estimulando la longitud de las vellosidades o la capacidad absortiva, y otros que tienen efecto antiinflamatorio local, modulando citocinas y promoviendo la integridad de la mucosa (Hou et al., 2017; Alizadeh-Ghamsari et al., 2023). Un mejor estado de los enterocitos intestinales, a su vez, favorece la expresión de enzimas digestivas clave. Un caso notable es la enteropeptidasa (enterokinasa), enzima producida en las células del intestino delgado que activa al tripsinógeno pancreático convirtiéndolo en tripsina (Imamura et al., 2003). La tripsina inicia la cascada de activación de otras enzimas digestivas (quimotripsina, etc.), por lo que la enteropeptidasa es esencial para la correcta digestión de las proteínas (Freiburghaus et al., 2021). Estudios recientes subrayan que animales o personas con deficiencia de enteropeptidasa sufren graves problemas digestivos y de crecimiento por la incapacidad de aprovechar las proteínas de la dieta. Por tanto, cualquier estrategia nutricional que mejore la salud intestinal (v.gr. menor inflamación, mejor integridad de la mucosa) contribuirá a mantener altos niveles de enteropeptidasa activa y, en consecuencia, una óptima digestión proteica. En suma, los péptidos bioactivos pueden crear un círculo virtuoso: nutren eficientemente al animal y fortalecen su intestino, lo que redunda en mayor capacidad digestiva e inmunidad.
Ejemplos de péptidos bioactivos: Existen cientos de péptidos identificados con actividades específicas. Por ejemplo, el dipéptido carnosina (β-alanil-L-histidina), abundante en tejidos musculares, actúa como antioxidante natural ayudando a neutralizar radicales libres y estabilizar el pH celular. Otro caso es el tripéptido KPV (Lisina Prolina–Valina), derivado de una hormona, que posee demostrados efectos antiinflamatorios locales: en modelos murinos de colitis, la administración oral de KPV reduce marcadores proinflamatorios en el colon y promueve la cicatrización de la mucosa (Dalmasso et al., 2008). También se han aislado péptidos antimicrobianos a partir de proteínas lácteas, de pescado o de soja hidrolizada, capaces de inhibir el crecimiento de bacterias patógenas al dañar sus membranas celulares (Hou et al., 2017). La Tabla 2 muestra algunos ejemplos de péptidos bioactivos relevantes y sus efectos. Estos compuestos, aportados en la dieta a través de proteínas funcionales, amplifican el valor de la proteína dietética al proveer no solo nutrientes sino también moléculas señalizadoras y protectoras para el animal.

Proteína marina de alta digestibilidad y funcionalidad
NBG DigestaPro es un ejemplo destacado de proteína funcional de origen marino formulada para nutrición temprana. Se trata de un concentrado proteico de pescado de muy alta calidad, que aporta 97,5% de digestibilidad y un perfil único de péptidos bioactivos. Este ingrediente se obtiene bajo estrictos controles de calidad y bioseguridad, aprovechando las ventajas de las materias primas marinas: a diferencia de las proteínas de origen terrestre, las de pescado presentan bajo riesgo sanitario (ausencia de patógenos propios de animales de granja) y naturalmente bajos niveles de histamina y otros compuestos indeseables. Además, DigestaPro se caracteriza por un contenido reducido de cenizas, reflejo de su pureza proteica. Lo más diferencial de DigestaPro es su riqueza en péptidos de cadena corta con potencial bioactivo (se han identificado más de 200 péptidos distintos en su matriz proteica) Ver Tabla 3. Esta abundancia de péptidos le confiere propiedades funcionales adicionales a su valor nutritivo. Entre los efectos bioactivos potenciales de estos péptidos marinos cabe destacar: actividad antioxidante, capacidad antimicrobiana (frente a ciertas bacterias intestinales), efecto regenerador o trófico sobre la mucosa intestinal, modulación favorable de la inflamación local y, como ya se ha explicado, una mejor digestibilidad global de la dieta al facilitar la absorción de péptidos. En concreto, los di- y tripéptidos presentes en DigestaPro pueden absorberse intactos vía PEPT-1 sin gasto extra de ATP, lo que alivia la carga energética de absorción para el enterocito y podría mejorar la microcirculación local y la disponibilidad de nutrientes a otros tejidos. Asimismo, con un aporte continuo de péptidos fácilmente asimilables, se protege la integridad de la mucosa intestinal y se refuerza su función de barrera inmunológica (Hou et al., 2017; Alizadeh-Ghamsari et al., 2023). En resumen, DigestaPro aporta proteína altamente digestible para un crecimiento óptimo, péptidos bioactivos para apoyar la salud intestinal e inmune, y lo hace con un excelente perfil de seguridad (origen marino).

A continuación, se presentan resultados de ensayos de campo donde se evaluó el desempeño de DigestaPro en dietas iniciales de pollos de engorde, comparándolo con otras fuentes proteicas.
DigestaPro vs. hidrolizado proteico de origen animal
Otra fuente proteica funcional de referencia en la alimentación animal son los hidrolizados proteicos de origen animal, que contienen péptidos y aminoácidos de alta digestibilidad. Este ingrediente ha mostrado efectos positivos en animales jóvenes; por ejemplo, la literatura reporta que incluyendo 6% de hidrolizado de origen animal en dietas de lechones destetados se obtuvo mejor crecimiento que con plasma o suero de leche, debido en parte a un incremento en la altura de las vellosidades intestinales y una mejor salud digestiva general (Hou et al., 2017). Para comparar DigestaPro con este tipo de hidrolizado altamente funcional, se diseñó una prueba en pollos de engorde ecológicos (672 pollitos distribuidos en 2 grupos) bajo condiciones sin antibióticos ni coccidiostatos en el alimento (Cordoba et Al., 2024).
Diseño experimental: Ambos grupos recibieron dietas isonutritivas, variando solo la fuente proteica funcional añadida en pequeñas dosis. El Grupo 1 incorporó un hidrolizado proteico de origen animal (HPOA), mientras que el Grupo 2 incorporó NBG DigestaPro, en un esquema de tres fases:
– Pre-starter (1–10 días): 3% HPOA vs. 2% DigestaPro.
– Starter (10–21 días): 2% HPOA vs. 1% DigestaPro.
– Crecimiento-final (21–32 días): 1% HPOA vs. 0,5% DigestaPro.
Es decir, el grupo DigestaPro utilizó dosis significativamente menores de aditivo proteico funcional en cada fase (aprox. un 50% menos) comparado con la dosis del hidrolizado proteico en el grupo control. Esto permitió evaluar la eficacia de DigestaPro a dosis bajas, en línea con su alta concentración proteica y potencia funcional.
Resultados productivos (1–32 días): Sorprendentemente, a pesar de la menor inclusión, DigestaPro logró resultados prácticamente idénticos a los del hidrolizado proteico de origen animal en todos los parámetros productivos medidos, e incluso superiores en uno de ellos. Ambos grupos alcanzaron pesos finales equivalentes (~1,66 kg a 32 días), con ganancias diarias muy similares (~50,5 g/día). El consumo medio diario de pienso también fue equivalente (~78–79 g/día). El índice de conversión fue levemente mejor en el grupo DigestaPro (1,59 vs 1,61), indicando una conversión un 1,2% más eficiente con la proteína marina. Pero el dato más destacable fue la tasa de supervivencia: los pollos con DigestaPro alcanzaron 98,21% de supervivencia al día 32, comparado con 96,73% en el grupo con hidrolizado proteico de origen animal. Si bien ambos porcentajes son altos (ensayo en condiciones controladas de granja ecológica), la diferencia implica que DigestaPro pudo haber contribuido a una menor mortalidad (–1,5%) en un contexto libre de antibióticos, posiblemente gracias a sus efectos beneficiosos en la salud intestinal e inmunidad.

Los resultados clave de esta comparación indican que DigestaPro, aún a inclusiones más bajas, igualó el desempeño productivo de un hidrolizado proteico de referencia, aportando incluso una mejor supervivencia. Esto pone de manifiesto su elevada eficiencia biológica. La explicación radica en su excelente palatabilidad y digestibilidad (los pollos consumieron prácticamente lo mismo a pesar de recibir la mitad de aditivo proteico, señal de que DigestaPro no limitó la apetencia ni la nutrición) y la presencia comprobada de péptidos bioactivos que favorecen la salud intestinal, el aprovechamiento de nutrientes y la resiliencia sanitaria, reduciendo las bajas. En un contexto donde cada punto de conversión y cada vida cuentan, estos beneficios revisten gran
importancia técnica y económica.
DigestaPro vs. plasma porcino en lechones destetados
Las proteínas de plasma animal (especialmente plasma porcino atomizado) están ampliamente reconocidas como uno de los mejores ingredientes proteicos en dietas de lechones destetados, debido a su alta digestibilidad y presencia de factores bioactivos (inmunoglobulinas, factores de crecimiento, etc.) (Torrallardona, 2010). Para evaluar el rendimiento de DigestaPro frente a esta referencia, se llevó a cabo una prueba en lechones post-destete (21 días de vida) (Cordoba et al., 2024). Se emplearon 300 lechones distribuidos en 3 grupos durante el período pre-starter (21–28 días) y starter (29–42 días):
– Grupo 1 (Control): Dieta convencional a base de soya 47% PB como principal fuente proteica.
– Grupo 2: Misma dieta base sustituyendo parcialmente la soya por 2,5% de plasma porcino en pre-starter y starter.
– Grupo 3: Misma dieta base sustituyendo parcialmente la soya por 2,5% de DigestaPro en ambas fases.
Las formulaciones fueron isoproteicas, isoaminoacídicas e isoenergéticas entre sí; el único cambio fue el origen de una fracción de la proteína (soya vs. plasma vs. DigestaPro). Así, se comparó directamente la eficacia de DigestaPro frente al plasma porcino, uno de los estándares de la industria en dietas de destete.


Resultados en crecimiento y salud: Los lechones alimentados con DigestaPro mostraron un desempeño productivo equiparable al de aquellos alimentados con plasma porcino, tanto en la fase de preiniciación como en la de iniciación. Parámetros como la ganancia media diaria, el consumo de pienso y el índice de conversión fueron estadísticamente similares entre el grupo DigestaPro y el grupo Plasma, superando ambos al control con soya. Esto es remarcable, puesto que el plasma porcino ha demostrado mejorar notablemente las tasas de crecimiento post-destete respecto a la soya tradicional (Torrallardona, 2010), especialmente en condiciones de desafío sanitario. Que DigestaPro lograse igualar dicho rendimiento indica su alto valor biológico y funcional en lechones jóvenes. No solo en productividad, sino también en salud, DigestaPro mostró estar a la altura: los lechones de este grupo mantuvieron un estado sanitario excelente, con incidencias de diarreas y mortalidad tan bajas como en el grupo con plasma (y significativamente menores que en el grupo solo con soya, según reportes cualitativos de la granja). Esto sugiere que los péptidos bioactivos marinos podrían ejercer efectos beneficiosos similares a los factores inmunológicos del plasma, ayudando a modular la respuesta inmune local y sistémica del lechón destetado.
Algunos estudios previos respaldan estos hallazgos. Por ejemplo, Sun et al. (2009) sustituyeron parcialmente plasma porcino por un hidrolizado proteico de soya + camarón en dietas de lechones destetados y no observaron pérdidas ni en la ganancia de peso ni en la salud intestinal, manteniendo iguales niveles de proteínas plasmáticas e inmunoglobulinas en sangre (Sun et al., 2009). Es más, reportaron una mejora en la digestibilidad de minerales como el calcio con el uso del hidrolizado, signo de un intestino funcionando adecuadamente. (En nuestro ensayo, DigestaPro actuó de forma comparable al plasma, mostrando que es una alternativa válida para sustituir parcial o totalmente al plasma en dietas sin medicación post-destete, con el potencial adicional de combinar ambos ingredientes para aprovechar sinergias.
Se pudo concluir que DigestaPro ofreció un desempeño equivalente al plasma porcino en lechones destetados sin ayudas antibióticas, confirmando que su alta digestibilidad y perfil peptídico específico lo posicionan como una proteína funcional efectiva en dietas post-destete. Dado que el plasma es un ingrediente costoso y de disponibilidad variable, contar con una alternativa marina estable y eficaz abre la puerta a formulaciones más flexibles y económicas, sin renunciar a la funcionalidad. Además, cabe mencionar que reemplazar plasma por ingredientes marinos puede mejorar la bioseguridad alimentaria al evitar riesgos asociados a subproductos de origen terrestre.
Conclusiones
En la nutrición animal temprana, las proteínas de la dieta han dejado de considerarse simples fuentes de aminoácidos y energía para reconocerse como herramientas funcionales capaces de modular la salud intestinal y el rendimiento productivo. Ingredientes proteicos funcionales como los hidrolizados proteicos de origen animal y el plasma porcino, reconocidos por su alta digestibilidad y su aporte de compuestos bioactivos que favorecen la maduración del tracto gastrointestinal y la inmunidad, han sido tradicionalmente utilizados en fases iniciales de vida. Frente a este referente, NBG DigestaPro emerge como una alternativa proteica funcional de origen marino capaz de igualar (e incluso superar) el desempeño del hidrolizado proteico de origen animal, con ventajas adicionales en seguridad y eficiencia biológica. A pesar de emplearse a dosis significativamente menores, DigestaPro mostró rendimientos productivos equivalentes, con mejoras en la conversión alimenticia y una mayor tasa de supervivencia en pollos de engorde criados sin antibióticos ni coccidiostatos, y resultados estadísticamente equivalentes al plasma porcino en lechones destetados, pero a nivel numérico rendimientos ligeramente superiores. Además, DigestaPro ofrece un costo más favorable que el plasma, sin comprometer la eficacia productiva. Su digestibilidad excepcional (97,5%), junto con la abundancia de péptidos bioactivos con funciones antioxidantes, antimicrobianas y antiinflamatorias, confieren a DigestaPro una capacidad única para promover la salud intestinal y la resiliencia fisiológica desde los primeros días de vida. Estos efectos se traducen en un mejor aprovechamiento de los nutrientes y en un crecimiento más eficiente bajo condiciones de producción sostenibles. En conjunto, los resultados confirman que DigestaPro constituye una proteína funcional de nueva generación, eficaz para sustituir hidrolizados proteicos de origen animal en la formulación de dietas iniciales para pollos y con desempeño equivalente al plasma porcino en lechones. Su uso permite diseñar programas nutricionales más seguros (por su origen marino), más eficientes (mejor conversión y digestibilidad) y más funcionales (apoyo a la salud intestinal e inmunidad), optimizando el potencial genético de los animales y favoreciendo su productividad a lo largo de toda la vida productiva.
NBG DigestaPro forma parte de la línea de productos de Nutribiogenics y en el Perú es distribuido por Globalvet S.A.C.
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