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Compuestos fitogénicos para el control de coccidia

Compuestos fitogénicos para el control de coccidia

Autor: Gustavo Draghi Ramat
Gerente de Unidad de Negocios
Silvateam Perú Comercial S.A.C.
gdraghi@silvateam.com

 

La coccidiosis es una enfermedad producida por protozoarios parásitos intracelulares pertenecientes a la familia Apicomplexa, donde podemos encontrar los géneros Cryptosporidium, Eimeria, Isospora, Sarcocystis, Toxoplasma, entre otros.

Los coccidios pertenecientes al género Eimeria son los parásitos de mayor interés productivo y sanitario en la producción aviar intensiva en todo el mundo. En el caso de las producciones familiares, es difícil de cuantificar las pérdidas productivas relacionadas a esta etiología; sin embargo, también afecta la producción avícola comercial y se estima que causa pérdidas económicas globales de hasta $3 mil millones por año. El ciclo de vida de estos parásitos se define como directo.

Cuando el ave ingiriere los ooquistes esporulados o estado infestante, en el proventrículo se liberan los esporocistos, al llegar al duodeno las enzimas y sales biliares liberan los esporozoitos. Cuando estos alcanzan la porción del intestino específica de cada especie, ingresan a los enterocitos donde realizan la primera reproducción asexual o esquizogonia, con al menos 2 generaciones.

Luego de varios ciclos le sigue una etapa o fase sexual también llamada gametogonia. Esto da como resultado un
cigoto que se libera del enterocito como ooquiste. Estos son expulsados en la materia fecal, una vez en el ambiente maduran produciendo los ooquistes esporulados, con 4 esporocistos con 2 esporozoitos en el interior de cada uno, el tiempo de esporulación varía, según las condiciones ambientales entre 24 y 48 horas.

La duración de todo el ciclo es de aproximadamente 6 días. Debido a que los ooquistes son expulsados por la materia fecal, los animales adquieren la enfermedad por coprofagia o por consumo de alimento, material de la cama u otros elementos contaminados. Es por esta razón que la cama de los animales posee un rol importante como reservorio y diseminador de estados infectantes dentro de cada galpón.

La forma de presentación de la enfermedad es principalmente subclínica, aumentando el índice de conversión y deficiencias en la pigmentación. Las formas clínicas se presentan en casos donde la ingesta de ooquistes es muy elevada, en cuyo caso los signos varían desde diarrea leve a sanguinolentas. Esto depende de la carga y de la especie presente.

Compuestos anticoccidiales:

La utilización de compuestos anticoccidiales para el control de la coccidiosis se inició a principios de la década de 1940. El desarrollo de la industria avícola cárnica a partir de los años 50 requirió de la urgente disponibilidad de compuestos anticoccidiales. Debido a esto las empresas farmacéuticas se embarcaron en una búsqueda de compuestos que dio sus frutos con la producción de diversos químicos que eran efectivos contra los coccidios.

Este uso consistió principalmente en anticoccidiales sintéticos hasta la década de 1970, cuando hubo importantes avances en el control de la coccidiosis a través del descubrimiento de anticoccidiales ionóforos. Desafortunadamente, estos compuestos a menudo se volvían ineficaces al cabo de un relativamente corto período como consecuencia de la habilidad del parásito para hacerse resistente a ellos.

Sin embargo, en los últimos años, este proceso se ha frenado, no habiéndose producido el desarrollo de nuevos productos anticoccidiales. La aparición generalizada de resistencia a los antimicrobianos ha suscitado preocupación en los últimos años acerca de la seguridad de los anticoccidiales y su posible impacto en:
• Salud humana.
• Salud animal.
• Medio ambiente.

El método principal para controlar la coccidiosis es, junto con los estrictos métodos de higiene y bioseguridad, mediante la adición de pequeñas cantidades de anticoccidiales medidas con precisión en la alimentación.

La Federación de Veterinarios de Europa ha publicado recientemente un documento de posición que aboga por una mayor supervisión veterinaria de los anticoccidiales en la Unión Europea.

1) Anticoccidiales Sintéticos

Los anticoccidiales sintéticos incluyen nicarbacina, amprolio, decoquinato, diclazuril, robenidina, halofuginona y toltrazuril. Su mecanismo de acción implica la destrucción de las etapas intracelulares del parásito una vez que ha invadido las células del huésped en el intestino. El uso persistente de anticoccidiales sintéticos da como resultado el desarrollo de parásitos resistentes, lo que limita su eficacia.

2) Anticoccdiales Ionóforos o antibióticos poliéter
Los ionóforos tienen un mecanismo de acción más complejo y no inducen el mismo grado de presión selectiva sobre el parásito que los anticoccidiales sintéticos. Debido a que el mecanismo de acción de los ionóforos está dirigido contra los esporozoitos (la etapa parasitaria en el lumen intestinal antes de la penetración celular en el huésped), no se observa erradicación completa de los parásitos. En cambio, permiten que los niveles bajos de parásitos pasen a través del animal, lo que permite cierto grado de desarrollo de inmunidad en el huésped.

Actualmente, existen seis anticoccidiales ionóforos en uso en la producción avícola:
1. Lasalocid.
2. Maduramicina.
3. Salinomicina.
4. Monensina.
5. Narasina.
6. Semduramicina.

3) Vacunas
La primera vacuna viva para el control de la coccidiosis se desarrolló hace más de 60 años. Las vacunas son el método principal para la prevención de la coccidiosis en los lotes de reproducción y las gallinas ponedoras, así como también en algunos lotes de pollos de engorde libre de antibióticos (ABF) o criados sin antibióticos (RWA). En los últimos tiempos, se ha centrado una gran cantidad de investigaciones en el desarrollo de vacunas, con varias vacunas vivas actualmente disponibles.

Las vacunas vivas están constituidas tanto por ooquistes esporulados atenuados como no atenuados. Las vacunas pueden ser importantes para el control de la coccidiosis en la producción comercial de pollos de engorde y, en algunos casos, se utilizan por cuenta propia (especialmente en países donde no se permite el uso de anticoccidiales debido a requisitos de etiquetado u otras políticas minoristas); además, se pueden usar para ayudar a restablecer la sensibilidad de los parásitos infecciosos a los programas de control anticoccidial.

Las posibles preocupaciones en cuanto al uso de vacunas vivas incluyen el costo de producción y el riesgo de causar un daño significativo al epitelio intestinal del ave. Mathis et al (2014), encontraron los mejores resultados en términos de productividad comercial de pollos de engorde y estado inmune de las aves cuando se utilizó la vacunación en combinación con ionóforos en los alimentos, en comparación con la vacunación sola.

4) Productos y estrategias alternativas

Existen varios motivos que impulsan a buscar una alternativa para el control de coccidios como son la aparición de resistencias y la tendencia a la prohibición del uso de antibióticos y compuestos químicos en la producción animal.

Algunos productos alternativos han demostrado eficacia in vitro, pero no tienen efectos anticoccidiales directos, y pocos estudios han demostrado una eficacia de campo consistente de estas alternativas.
• Extractos de hierbas o de hongos.
• Aceites esenciales.
• Esteroides.
• Levaduras.
• Minerales orgánicos.
• Pre/probióticos.

Se han publicado numerosos estudios realizados con la combinación de fitogénicos formulado mediante la mezcla de extractos de plantas ricos en polifenoles, saponinas y aluminosilicatos de origen natural representando una estrategia natural y de completa acción para el control de la coccidiosis.

Estos principios activos promueven la salud intestinal y favorecen el control de la coccidiosis aviar mediante la
combinación de efectos directos e indirectos contra parásitos del género Eimeria spp.

Nos permite controlar la coccidiosis ya que se reduce la excreción y posterior ingestión de ooquistes y mejoran la inmunidad. Aproximadamente, el 75% de las células inmunitarias están localizadas en el intestino, lo cual resalta la importancia de mantener un tracto digestivo sano y protegido en los animales.

Una combinación estandarizada de saponinas y flavonoides, gracias a su estructura, presentan una baja biodisponibilidad tras su ingestión oral porque las enzimas digestivas no son capaces de romper el enlace glicosídico de estos compuestos naturales, logrando alcanzar el intestino sin ser degradados, y allí son capaces de llevar a cabo importantes funciones.

Esto es debido a que los componentes poseen diferentes propiedades, principalmente como coccidiostático. Además, tiene efectos antimicrobianos, modulador de la microbiota intestinal, antioxidante, antitóxico, inmunomodulador y antiinflamatorio.

Efectos anticoccidial de las saponinas:

Se ha demostrado que las diferentes saponinas tienen un efecto perjudicial para los coccidios. Estos son de tipo inespecíficos y generalizados gracias a sus propiedades detergentes de los esteroles presentes en las membranas de los parásitos, provocando las alteraciones de estas, lo que lleva a la imposibilidad de ingresar a las células del hospedador o muerte de los diferentes estadios de Eimeria spp.

Su actividad depende de la dosis en la que se utiliza. A dosis altas, actúa como los anticoccidiales de origen químico o antibióticos ionóforos, provocando la destrucción de todas las estructuras. A dosis bajas, reduce el número de parásitos, permitiendo una infección leve, lo que lleva a que el hospedador inicie una respuesta inmune, logrando una mejor respuesta por parte de este ante futuras infecciones. Es decir, se puede utilizar como coccidiostático o coccidicida. En caso de que se esté llevando a cabo un plan de vacunación anticoccidial, las saponinas no interfieren con el mismo.

Efecto de los polifenoles:

Son sustancias bioactivas que muestran una amplia gama de propiedades biológicas con efecto directo como
antimicrobianos y antioxidantes. Otra de las ventajas es su efecto inmunomodulador y antiinflamatorio, lo que lleva a una reducción de las lesiones observadas en el intestino de los animales. El mecanismo por el que ejercen su acción es a través de la modulación de la microbiota, promoviendo el desarrollo de la mucosa intestinal del animal y estimulando la actividad del sistema inmune local.

También es un importante revitalizador del epitelio, disminuyendo el impacto de enfermedades intestinales (coccidios, disbacteriosis), modulando la inflamación y otras alteraciones a lo largo de todo el tracto digestivo.

En síntesis, se utilizan en la alimentación animal para mejorar la salud intestinal y el rendimiento productivo, siendo una alternativa natural y efectiva a los antibióticos promotores del crecimiento (APC).

Efecto de los aluminosilicatos:

Estos minerales poseen un doble mecanismo de acción, el primero es potenciador de los diferentes compuestos presentes en la mezcla. El segundo es la capacidad de absorber toxinas de diferentes orígenes.

Conclusiones:

Los resultados obtenidos sugieren que la combinación fitogénica de polifenoles, saponinas y aluminosilicatos es una excelente alternativa a los coccidiostáticos químicos. Este producto es efectivo contra las especies de Eimeria más comunes en la producción avícola industrial, previniendo el desarrollo de la enfermedad coccidial y reduciendo las pérdidas productivas normalmente asociadas con la enfermedad subclínica. Al día de hoy, después de varios años de uso continuo, no ha demostrado generar resistencia alguna.

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