Luis P. Ávila, Ph.D.
Líder Técnico en Avicultura
Trouw Nutrition Centro-Sudamérica
Introducción
Actualmente, Latinoamérica y el Caribe juegan un rol importante en la producción de carne de pollo produciendo más de 30 millones de toneladas anuales (Gutierrez, 2024). Sin embargo, no podemos asumir que cada mercado o segmento del total produce de la misma forma y asume prácticas de manejo y nutricionales iguales.
Es común mencionar que la producción de pollo y el consumo de carne de pollo ha tenido un alza en los últimos años, y se mantiene una persistencia alta. Sin embargo, la forma en que se comercializa y consume la carne de pollo varía dependiendo del país e incluso dentro de los mismos países (Neeteson et al., 2023). Muchas de las preferencias para comercializar o consumir pueden ser: pollo vivo, carcasa, partes en supermercado (retail), preferencia por pechuga, o incluso segmentos con preferencias de pollo de tamaño pequeño para restaurantes de pollo frito. Con esto y los factores socioeconómicos que influencian cada país tales como precio de mercado, costo de mano de obra, o costo de alimentación, tomar decisiones de manejo o de nutrición del pollo de engorde puede ser algo complejo.
Muchas veces, de forma empírica, hemos perfeccionado la forma de nutrir y manejar el crecimiento del pollo de engorde. No obstante, este perfeccionamiento puede tomar años y consumir aquellos márgenes que esperamos percibir por cada kg de pollo producido.
¿Desempeño productivo o retorno económico?
A pesar de los diferentes mercados y países, surgen las mismas preguntas: ¿Debe ser el enfoque de mi operación el mejorar desempeño (e.g. conversión o ganancia de peso), y se traduce esto en más dinero por cada kg de pollo producido? A simple vista, se puede asumir que un excelente desempeño productivo es sinónimo de mejor resultado financiero. Sin embargo, esto no es del todo cierto: más no siempre es mejor. En los siguientes ejemplos, se explicará como la densidad (kg de pollo/m2) o la incidencia en miopatías de pechuga en pollo, son factores que afectan en el desempeño, y como proponemos evaluar el punto de mayor retorno económico frente a estos dos puntos.
Ejemplo 1: Manejos – densidad por metro cuadrado
En 2005, Dozier et al. publicaron un trabajo donde demuestran claramente como una decisión de densificar la cantidad de kg de pollo/m2 (Tabla 1. e.g. subir de 30 a 45 kg / m2) tiene un efecto negativo en el peso final del pollo (-196 g), peor conversión (+0.033), menor peso de carcasa (-83 g), y 11.6 puntos % más en carcasas con rasguños en rastro. Si consideráramos solo en parámetros productivos, todos decidiríamos alojar pollos a densidad de 30kg/m2. Sin embargo, la Tabla 2 muestra que asignándole un costo por kg de alimento de US$ 0.45 y al pollo en pie de US$ 2.20/kg, el escenario donde más margen se obtiene por galpón (US$ 209,580 vrs 310,934) de pollos es con densidades de 45kg/m2, aunque la conversión y peso no fueron los más favorables. En este ejemplo, hay que considerar la mortalidad, aunque en este estudio no fue significativa. Este ejercicio resumido en la Figura 1, demuestra que no podemos simplemente tomar decisiones basadas en desempeño zootécnico (e.g. peso), sino en el margen obtenido por lote de pollos.


Ejemplo 2: Pechuga de madera
En las últimas décadas, tres miopatías o defectos se han exacerbado en la producción de pollo de engorde: pechuga de madera, pechuga espagueti, y la pechuga estriada. Estas miopatías son encontradas a través de todo el sector avícola global y de muchas estirpes modernas de pollo de engorde. La ocurrencia de este problema está ligado a la alta ganancia de peso de las estirpes modernas, las cuales causan una hipertrofia de las fibras musculares. Este crecimiento acelerado de músculo no va acompañado al mismo ritmo que el desarrollo de tejido conectivo entre las fibras musculares, causando fallas en irrigación sanguínea e hipoxia. Esto es acompañado de disfunción mitocondrial causando fibrosis, lipidosis, y degeneración del músculo, y como consecuencia la incidencia de diferentes miopatías (Petracci et al., 2019).
Las pechugas con estas miopías generan pérdidas económicas importantes en mercados donde se exige una ganancia de peso acelerada y pollos de edad y peso alto. Muchas veces, los productores con altas ganancias de peso desean reducir su incidencia de pechuga de madera. No obstante, se debe considerar que, para reducir la incidencia de esta miopatía, hay que comprometer peso final y ganancia de peso. La Figura 2, muestra un modelo (data interna Trouw Nutrition) en el cual la incidencia de pechuga de madera (eje Y), depende claramente del peso final exigido del pollo de engorde (eje X1), y de la ganancia de peso diaria (X2). Es decir, entre más grande el pollo de engorde y más rápido crezca, mayor incidencia de esta miopatía. Con esta información, los productores pueden decidir: ¿Vale la pena comprometer 10g de ganancia diaria de peso de toda la población, por reducir un pequeño % de incidencia de pechuga de madera? Esta es la importancia de tomas decisiones con data, y no solo focalizarse en uno de los problemas (miopatías).

Toma de decisiones nutricionales acorde al segmento del mercado
De la misma forma que los ejemplos anteriores, los nutricionistas debemos tomar decisiones objetivas y económicas, ya que funcionamos como un centro de costos y somos generadores de retorno por cada kg de alimento producido. Una de las inquietudes de los nutricionistas y productores de pollo, es si las recomendaciones de tabla modernas se adaptan a diferentes escenarios productivos. Por ejemplo, si un productor crece sus pollos a 33 días para un segmento de restaurantes de pollo frito, ¿puede usar las mismas recomendaciones nutricionales que para un productor que procesa sus pollos para venta en pie a 42 días?
Claramente, hay infinidad de recomendaciones nutricionales o “guías” que se pueden seguir, pero es importante reconocer que las recomendaciones nutricionales deben ser realizadas bajo un objetivo financiero, no solo productivo.
En Trouw Nutrition, tomamos estas decisiones utilizando nuestro modelo nutricional para pollo de engorde: BroilerSim NutriOpt, el cual toma en cuenta las dietas utilizadas, ingredientes, y precios de mercado tanto de pollo y materias primas.
En la Tabla 3, se puede observar cómo alimentar pollos con objetivo venta en pie (vivo; 2.6kg de peso objetivo) con las mismas dietas que pollos con objetivo para restaurante (pollo frito; 1.8kg de peso), da como resultado un costo productivo de US$0.67/kg a 42 días. En cambio, si usamos el BroilerSim para ajustar nuestras dietas para el segmento de pollo venta en pie vivo, se obtiene el mismo objetivo en peso, un día menos de crecimiento, y un costo productivo menor (US$ 0.65 vrs. 0.67/kg de pollo o 2 centavos/kg). Esto representaría un ahorro de US$ 50,000 por cada millón de pollos.
Muchos cuestionarían este resultado, debido a que entregó los objetivos económicos y en peso, aunque con una mayor conversión (1.54 vrs 1.50). En este caso, las dietas fueron reformuladas con el modelo para mejorar el costo productivo, bajando el costo de algunas dietas, aunque la conversión sea más alta. Todo esto es posible con esta herramienta de modelaje económico, donde se priorizan algunos nutrientes acordes al objetivo.
Esta información demuestra que no podemos tomar decisiones nutricionales únicamente revisando el desempeño zootécnico (peso y conversión). El análisis debe ser más profundo y enfocado en el costo productivo y cuanto margen es percibido por kg de pollo.
Conclusiones
- El crecimiento de la producción de carne de pollo en Latinoamérica y El Caribe seguirá siendo importante en los próximos años. Este crecimiento es fragmentado, debido a que no todos los mercados o segmentos de consumo son iguales.
- Es por eso por lo que las decisiones de manejo cada vez son más cruciales y deben ser tomadas acorde a desempeño zootécnico y retorno económico. Desempeño zootécnico no es sinónimo de retorno económico.
- De la misma forma, tomar recomendaciones estándar (o tradicionales) de nutrición de pollo y aplicarlas a los diversos sistemas de producción y segmentos no es económicamente viable. Las decisiones de nutrición deben ser flexibles y acorde a un retorno económico, mejorando el margen o costo productivo de las operaciones de pollo de engorde. Esto es posible utilizando modelos económicos de formulación de dietas como el BroilerSim (Trouw Nutrition).



Leave a Reply