Análisis señala que el mercado solo experimentaría un alza sostenida si la enfermedad reduce significativamente la oferta nacional de aves
Aunque el estado de emergencia sanitaria por influenza aviar ha generado preocupación entre productores, comercializadores y consumidores, diversos especialistas en economía y comercio exterior coinciden en que, por el momento, no existen fundamentos para prever un incremento sostenido en el precio del pollo en el mercado peruano. El comportamiento de los precios dependerá principalmente de la magnitud del impacto que la enfermedad tenga sobre la producción nacional y la oferta disponible para el beneficio.
De acuerdo con el análisis publicado por el diario Gestión, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) viene monitoreando una serie de indicadores para determinar si el brote sanitario podría generar presiones reales sobre los precios del pollo. Entre ellos destacan el número de granjas afectadas, la cantidad de aves sacrificadas como parte de las medidas de control, la reducción en la oferta de pollos destinados al beneficio y las posibles restricciones comerciales que pudieran imponerse a las exportaciones peruanas.
La cartera precisó además que el mercado continúa funcionando bajo las reglas de la oferta y la demanda y que la reciente disminución del precio observada en algunos puntos de venta estaría relacionada, en gran medida, con la percepción generada entre los consumidores a través de las redes sociales y no necesariamente con una alteración estructural del mercado.
En ese sentido, el Midagri recordó que tanto la Asociación Peruana de Avicultura (APA) como el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) vienen desarrollando campañas de comunicación mediante comunicados, videos y contenidos digitales para informar a la población que el consumo de carne de pollo fresca y huevos continúa siendo seguro, siempre que estos productos provengan de establecimientos autorizados y sean correctamente manipulados y cocidos.
Los costos de producción permanecen relativamente estables
Otro de los aspectos analizados corresponde a la estructura de costos de la industria avícola. Víctor Ballena, coordinador del Observatorio de Comercio Exterior de la Facultad de Economía de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), explicó que el principal componente del costo de producción del pollo continúa siendo el alimento balanceado, especialmente el maíz, además de los costos asociados al consumo de energía.
Según el especialista, el precio internacional del maíz se ha mantenido relativamente estable, registrando variaciones diarias de entre 2 % y 4 %, mientras que el comportamiento del petróleo continúa dependiendo de la coyuntura geopolítica internacional. Este escenario, señaló, no representa actualmente un factor que justifique incrementos importantes en los costos de producción.
Ballena añadió que los agentes económicos ya incorporaron dentro de sus proyecciones la emergencia sanitaria, por lo que la demanda de pollo solo podría verse afectada si surgieran noticias que incrementen significativamente la preocupación del consumidor. No obstante, recordó que el pollo representa más del 90 % de la producción avícola nacional, por lo que continúa siendo la principal fuente de proteína animal para los hogares peruanos.
El impacto dependerá del tamaño del brote
Una opinión similar expresó Bill Gee, profesor de Economía y Finanzas de ESAN University, quien sostuvo que una emergencia sanitaria no implica automáticamente un incremento en los precios del pollo.
El especialista explicó que una declaratoria de emergencia tiene un carácter preventivo y busca reforzar las acciones de vigilancia sanitaria para evitar que la enfermedad se propague. En consecuencia, los precios solo comenzarían a experimentar un aumento importante si el brote ocasionara una reducción efectiva y significativa de la oferta nacional.
En otras palabras, mientras la producción continúe abasteciendo normalmente al mercado, el comportamiento de los precios debería mantenerse dentro de parámetros habituales.
Gee indicó además que, si la enfermedad llegara a afectar un número considerable de granjas comerciales y fuera necesario sacrificar grandes cantidades de aves, inicialmente podría generarse un exceso de oferta de pollo en el corto plazo debido al envío anticipado de aves al beneficio. Posteriormente, la industria reduciría su producción para recuperar el equilibrio, situación que sí podría traducirse en un incremento gradual de los precios.
El economista recordó que un escenario similar se observó durante los primeros meses de la pandemia, cuando las alteraciones en la oferta terminaron impactando los precios del mercado.
Un mercado altamente sensible
El análisis también destaca que el mercado del pollo posee características particulares que favorecen rápidas variaciones en los precios. Al tratarse de un producto altamente perecible, existe un margen muy reducido para acumular inventarios, por lo que cualquier alteración en la producción o en la comercialización puede reflejarse rápidamente en los mercados mayoristas.
Sin embargo, el especialista aclaró que una variación de precios durante uno o dos días no constituye evidencia suficiente de un problema estructural de abastecimiento. Para hablar de un impacto económico real sería necesario observar una disminución persistente en los volúmenes comercializados y un incremento sostenido de los precios durante un periodo prolongado.
Asimismo, recordó que el pollo forma parte de la canasta básica de alimentación de las familias peruanas, por lo que su precio suele presentar una mayor sensibilidad frente a cambios en la oferta y la demanda.
Vigilancia sanitaria será clave para evitar distorsiones
Finalmente, el informe resalta que la rapidez con la que se detecten y controlen los brotes de influenza aviar será determinante para minimizar cualquier efecto sobre el mercado.
Senasa reiteró que una intervención temprana permite contener la propagación del virus, proteger la producción de las granjas comerciales y reducir considerablemente el riesgo de desabastecimiento.
En conclusión, los especialistas coinciden en que el principal riesgo económico aparecería únicamente si la emergencia sanitaria llegara a convertirse en una reducción considerable de la oferta nacional de pollo. Mientras ello no ocurra, el mercado debería continuar abastecido y los precios responderán principalmente a los fundamentos económicos y no a la percepción generada por la incertidumbre.
Para el sector avícola peruano, el desafío continúa siendo mantener estrictas medidas de bioseguridad, fortalecer la vigilancia epidemiológica y comunicar oportunamente a la población información técnica basada en evidencia, con el fin de evitar desinformación que pueda afectar tanto al consumo como al normal funcionamiento del mercado.
Fuente: Gestión
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