David Díez Arias Veterinary Manager
Biovet S.A. Laboratories
1. El papel de la mucosa intestinal en el rendimiento productivo
La salud y el desempeño productivo están íntimamente relacionados con la nutrición. Si esta es adecuada, los animales desarrollarán una correcta inmunidad y, además, podrán crecer y producir de una manera óptima. Existen diferentes niveles en el proceso de nutrición de los animales, pero aquellas fases que se llevan a cabo en el intestino son especialmente importantes. En este órgano, los nutrientes pasan al interior del organismo a través de la mucosa intestinal mediante diferentes mecanismos. Sin embargo, no solamente llegan nutrientes al epitelio de la mucosa intestinal, sino también microorganismos, antígenos o toxinas, entre otros. La mucosa intestinal constituye la principal separación entre el lumen (o ambiente externo) y el individuo (o ambiente interno) y es esencial la integridad, tanto de su estructura como de sus funciones, para que únicamente se permita el paso y aprovechamiento de nutrientes, y se evite la entrada de compuestos y agentes indeseados.

El mantenimiento de la integridad de la mucosa intestinal y de sus funciones fisiológicas ha sido un importante y constante reto en producción animal. Existen una cantidad de factores potenciales capaces de alterar el intestino, por lo que su mantenimiento es complejo. Es crucial identificar dichos factores e implantar medidas que minimicen su impacto sobre el epitelio intestinal.
2. Principales factores potenciales capaces de alterar la mucosa intestinal
La alta presión genética a la que han estado sometidos los animales de producción hasta hoy en día, ha llevado a alcanzar niveles muy exigentes en cuanto a índices de conversión e ingesta de alimento. Esto hace que el estrés al que está sometido el sistema digestivo, y especialmente el intestino, sea muy elevado. Además, es habitual que multitud de otros factores diversos afecten directamente a la integridad de la mucosa intestinal. Entre estos, destacan los siguientes:
• Microorganismos: como virus, bacterias y protozoos parásitos. Son capaces de causar daño en la mucosa intestinal, debido a su multiplicación en los enterocitos, a las toxinas que producen, etc. Producen diversos tipos de enteritis, que conducen a procesos diarreicos y de malabsorción, entre muchos otros, dependiendo del microorganismo implicado.
• Micotoxinas: como las del grupo sesquiterpeno, producen necrosis por contacto con los tejidos. Los tricotecenos, como la toxina T-2 o el deoxinivalenol, inicialmente destruyen las microvellosidades de los enterocitos, pero posteriormente pueden destruir totalmente estas células e incluso vellosidades completas.
• Factores proinflamatorios: promueven cambios en las uniones estrechas entre enterocitos, las cuales son muy sensibles a cualquier modificación de las condiciones en el lumen intestinal, y son especialmente sensibles a la inflamación. Cualquier factor que promueva un fenómeno inflamatorio causará variaciones en las uniones estrechas y, por tanto, la permeabilidad paracelular se verá afectada, pudiendo penetrar agentes indeseados al interior del organismo.
• Estrés térmico: produce que la sangre se movilice hacia la piel y órganos periféricos con el fin de disipar el calor, mientras que el riego sanguíneo es menor en los órganos y epitelios internos, incluyendo el intestinal. Como consecuencia de esta disminución en el riego, las uniones estrechas se rompen, facilitando la entrada de agentes no deseados al organismo.
• Deficiencias enzimáticas: deficiencias en la producción endógena de enzimas por parte del animal, o en la adición de exógenas junto con el alimento formulado, es decir, la formulación enzimática no se adapta a la composición de la dieta, conducirán al incremento de sustrato no asimilable en el intestino. Este, en cambio, estará disponible como sustrato para los diferentes microrganismos, lo que facilitará su multiplicación y la producción de toxinas que dañan la mucosa intestinal.
• Factores antinutricionales: la presencia en exceso de estos factores en la dieta, en especial de polisacáridos no amiláceos o PNA, influye negativa e indirectamente sobre la integridad del epitelio intestinal. Son resistentes a las enzimas y disminuyen en exceso la velocidad de tránsito, a la vez que generan viscosidad en el intestino. Esto, por un lado, favorece la multiplicación de los microorganismos y, por otro lado, incrementa el tiempo de exposición del intestino a otros posibles factores adversos.
Es necesario identificar correctamente estos factores potencialmente alterantes de la mucosa intestinal, y aplicar medidas específicas para su control individual.

3. Mejora del estado de la mucosa intestinal, mediante la estimulación fisiológica de genes específicos
La implementación de las medidas anteriores contribuirá muy positivamente a minimizar el impacto de los factores potencialmente alterantes de la mucosa intestinal. Sin embargo, la gran cantidad de factores y la posibilidad que estén implicados de manera simultánea hace que no siempre sea posible mantener un control total de los mismos. Además, el elevado rendimiento productivo en sí mismo, es un factor que puede afectar la salud digestiva. Por todo ello, es necesario que el enterocito se encuentre fisiológicamente en condiciones óptimas, para poder hacer frente a los desafíos que puedan alcanzar estas células intestinales.

Para el mantenimiento de la fisiología del enterocito, y por tanto de la mucosa intestinal, es importante la adición en la dieta de pronutrientes acondicionadores intestinales. Estas son moléculas activas que proceden de distintas especies vegetales, y que, en los enterocitos, estimulan la expresión de genes tejidoespecíficos.
Esta estimulación de genes en el enterocito concluye con la síntesis de diversas proteínas funcionales específicas responsables de diferentes efectos positivos para el animal:
• Incrementan la tasa de regeneración de los enterocitos, lo que conduce a que el epitelio sea renovado con mayor rapidez y, simultáneamente, los microorganismos y otros detritus adheridos a los enterocitos envejecidos se desprenderán junto a ellos, por lo que se limita el crecimiento microbiano.
• Mejoran las uniones estrechas entre los enterocitos, por lo que la permeabilidad paracelular se mantiene intacta, permitiendo el paso de nutrientes y evitando el de patógenos.
• Incrementan de la tasa metabólica de los enterocitos, incrementando la absorción de nutrientes como vitaminas o aminoácidos, e impidiendo la absorción de tóxicos.
De esta manera, si por un lado están establecidas medidas para el control de los factores que alteran la mucosa y, por otro lado, la fisiología de los enterocitos está optimizada gracias a la mayor expresión de genes específicos inducida por los pronutrientes, el animal tendrá capacidad de producir de manera óptima, con menor afectación por parte de potenciales patógenos.
Gracias a su mecanismo de acción basado en la mejora de la fisiología celular, consiguen que la mucosa digestiva resista mejor a infecciones (células más nuevas, en mejor estado, que son más resistentes) y evitan la presencia de alimento sin digerir en el intestino, que puede actuar como sustrato para el crecimiento de patógenos. Por estas razones, pueden reemplazar a los antibióticos promotores de crecimiento, y evitar el desarrollo de resistencias, ya que no actúan directamente sobre los microorganismos.


4. Ensayos de campo avalan la eficacia de los pronutrientes
Se han realizado múltiples ensayos de campo tanto en granjas experimentales como en granjas comerciales alrededor del mundo que han demostrado que los pronutrientes acondicionadores permiten mejorar el rendimiento productivo, mediante un mayor aprovechamiento de la dieta y, por lo tanto, mejoran la conversión y la eficiencia. Es decir, hay una relación clara entre el efecto inducido sobre genes específicos en los enterocitos y lo que se observa en campo en términos de mejora productiva.
En un ensayo, realizado en Europa, se evaluó el efecto de los pronutrientes acondicionadores intestinales en broilers, y se comparó su eficacia con la de un producto promotor del crecimiento.
En los resultados, respecto al peso, el lote con pronutrientes terminó el ensayo con 213 g/ave más que el lote control. Además, los pronutrientes permitieron una mejora significativa del índice de conversión y de la mortalidad en comparación con el lote control, con un 0.81% y un 0.23% de mejora, respectivamente en estos parámetros.
Estos resultados indican que, por cada millón de pollos que reciben una dieta con pronutrientes en lugar de un promotor, se producirían 109 toneladas más de carne y se ahorrarían 20 toneladas de pienso.
Otro ensayo realizado en Europa, mostró el efecto de los pronutrientes acondicionadores intestinales en comparación con la dieta estándar, incluyendo promotores de crecimiento no antibióticos comúnmente usados en la región.
Se observó una mejora de 32 gramos en el peso final (en torno a un 1.37% más de peso), y una mejora de 1.46% en el índice de conversión, gracias al uso de pronutrientes acondicionadores intestinales. Adicionalmente, el efecto de los pronutrientes acondicionadores intestinales se observa también en ponedoras. En un ensayo reciente, se evaluó el efecto de los pronutrientes en ponedoras de edad avanzada y afectadas por estrés térmico, que como se ha descrito previamente, es uno de los factores que afectan a la integridad intestinal y en ocasiones se subestima su impacto negativo sobre este órgano. El estrés térmico en ponedoras altera la integridad de la barrera intestinal, que resulta en una menor producción de huevo y en alteraciones de la cáscara.
Los pronutrientes acondicionadores intestinales, dado que permiten optimizar la fisiología intestinal, mejorando la digestión y absorción intestinal, incrementan la utilización mineral a nivel digestivo y permiten mantener los parámetros de puesta en periodos calurosos. Este fue el objetivo del ensayo, el cual se realizó con ponedoras de 600 días de edad (85 semanas). Tuvo una duración de 2,5 meses, desde el 1 de agosto al 16 de octubre, y durante el mismo rango, la temperatura osciló entre los 27-35ᵒC, la cual se considera elevada para este tipo de producción. Los pronutrientes acondicionadores intestinales fueron administrados durante 47 días, del 11 de agosto al 28 de septiembre.
En los resultados, se observó que el porcentaje de producción de huevo partió como inferior en el grupo suplementado con pronutrientes al comienzo del ensayo en comparación con el grupo control. Sin embargo, tanto durante la administración de los pronutrientes como al final del ensayo, el grupo con pronutrientes obtuvo un mayor porcentaje de puesta con una diferencia de hasta el 6,68% respecto al grupo control.
En relación con el peso del huevo, el grupo control comenzó el ensayo con un mayor peso por huevo en comparación al grupo experimental. Sin embargo, transcurrido el ensayo, el grupo suplementado con pronutrientes mostró un mayor peso por huevo, con un incremento del 3,17% respecto al inicio del ensayo. La diferencia final entre ambos tratamientos fue de 0,5 gramos por huevo.
Habitualmente, un mayor porcentaje de puesta simultáneo a una producción de huevos de mayor tamaño se relaciona con un menor grosor o resistencia de la cáscara. Sin embargo, en el ensayo se observó que en el grupo suplementado con pronutrientes acondicionadores la resistencia de la cáscara no se vio alterada, pese a producir más huevos y de mayor peso. Esto es debido al incremento de la absorción de calcio y minerales en intestino por una mejora de la integridad del epitelio intestinal.





5. Conclusiones
La mucosa intestinal juega un papel esencial en el crecimiento y en el mantenimiento de la salud de los animales. Esto es debido a que actúa permitiendo el paso selectivo de nutrientes y evitando el de patógenos o de moléculas no deseadas. Sin embargo, en las condiciones de cría industrial actuales, existen múltiples factores que pueden afectar directa o indirectamente a la integridad del epitelio intestinal, comprometiendo su función y su actividad positiva sobre el crecimiento y la salud. Es muy importante identificar estos factores e implantar medidas que minimicen su impacto, así como estimular la fisiología de los enterocitos para que el epitelio pueda hacer frente a estos desafíos.
Los pronutrientes acondicionadores intestinales son la solución más eficaz para obtener un buen rendimiento productivo, siendo su efecto más evidente sobre todo cuando existen desafíos para la integridad intestinal, muy habituales en condiciones de cría industrial. Estos resultados han demostrado ser consistentes en las diferentes localizaciones globales, así como en las distintas especies y aptitudes productivas.
Los pronutrientes presentan ventajas adicionales, como que no requieren periodo de retiro, no dejan residuos, y no generan resistencias microbianas, ya que son sustancias 100% naturales.
Los pronutrientes acondicionadores intestinales han sido desarrollados y patentados por Biovet, S.A., se comercializan bajo el nombre Alquernat Nebsui y son distribuidos en Perú por Adivet.


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