Equipo Técnico de Levania
La industria avícola es un sector dinámico, con numerosos retos que demandan una cuidadosa atención durante la crianza: Uno de estos puntos críticos es estrés calórico, que puede llegar a causar un severo impacto en la salud y producción de las aves. Con el aumento de la temperatura cobra aún mayor importancia para los productores el llevar a cabo estrategias de manejo efectivas para mitigar el efecto del estrés por calor en la parvada.
El estrés por calor ocurre cuando las aves están sometidas a altas temperaturas y niveles de humedad, superando la habilidad y mecanismos de los animales de regular la temperatura corporal. La respuesta fisiológica al estrés calórico en las aves involucra la activación del eje simpático-adrenomedular (SAM), que resulta en la liberación de catecolaminas (epinefrina y norepinefrina); así como la activación del eje hipotalámico-hipofisiario-adrenal, que resulta en la secreción de glucocorticoides. (Li et al., 2022; Mirsaiidi Farahani & Hosseinian, 2022; Oluwagbenga et al., 2022). Del mismo modo, durante el jadeo, se incrementa la frecuencia respiratoria y la excreción de CO2, ocasionando una alcalosis respiratoria inicial, que luego se intentará compensar eliminando el ion bicarbonato (HCO3-) por medio de las heces, arrastrando también electrolitos y provocando deshidratación por el incremento de presión osmótica intestinal y la pérdida de agua. Estas deyecciones líquidas también provocan problemas de cama húmeda, proliferación de bacterias y aumento del amoníaco.
Finalmente, una exposición prolongada al estrés calórico tendrá una serie de impactos negativos sobre el rendimiento productivo (Swayne et al., 2019):
– Reducción del consumo de alimento.
– Disminución en la producción de huevo y calidad de la cáscara.
– Reducción en el crecimiento y ganancia de peso.
– Baja calidad de la carne (pálida, blanda y exudativa).
– Alteración de la función inmune y susceptibilidad a enfermedades.
– Aumento de la tasa de mortalidad, debido a la deshidratación y/o fallo orgánico por la acidosis metabólica posterior a la eliminación constante de bicarbonato.
Una estrategia diferente
Es posible ayudar a las aves a mitigar los efectos del estrés calórico tomando medidas de tipo nutricional, sanitario, manejo, o instalaciones: Incorporando el uso de ventiladores, substituyendo la proteína y energía de la dieta por aminoácidos sintéticos y grasa respectivamente, restringir el alimento a las aves en las horas de más calor, y mejorando las instalaciones (no colocar las tuberías de agua en las partes altas, proteger del sol los tanques de agua).
Todas estas medidas contribuyen, sin embargo, muchas veces no son suficientes y debemos incluir nuevas estrategias para el control del problema. La administración de betaína al agua de bebida es una solución muy prometedora contra el estrés calórico, que es más efectivo comparado con la administración vía alimento, pues se tiende a disminuir el consumo del pienso para reducir la producción de calor endógeno. La betaína es un producto natural obtenido de algunas plantas como la beterraga; actúa como un osmolito intracelular que compensa el desbalance de electrolitos que se genera con la pérdida de agua en las aves, y ayuda a mantener el balance hídrico celular evitando la deshidratación y reduciendo el daño tisular (Alagawany et al., 2022).
Además, otra de sus ventajas es que este mecanismo requiere menos energía que el movimiento típico de iones a través de las bombas Na+ K+ ATPasas. Esta energía extra la puede usar el ave para fines productivos. Es importante resaltar que la betaína tiene un efecto de protección de las células intestinales por su efecto osmorregulador, lo cual puede ser beneficioso en casos de coccidiosis y enteritis necrótica.

El uso de vitamina C también tiene un efecto beneficioso en el estrés calórico, al disminuir los niveles de corticosteroides séricos y totales del ave, reduciendo por lo tanto el estrés y mejorando el rendimiento productivo. Los corticosteroides son los responsables de las respuestas compensatorias del ave bajo estrés calórico, tales como la hiperventilación, el bombeo de sangre hacia zonas periféricas y la disminución de la actividad del sistema inmune (inmunosupresión). Recordemos también que la hiperventilación representa un gasto energético muy grande para el ave, consumiendo alrededor de 540
calorías para eliminar 1 gr de agua.

Betamint: La solución oral
Betamint es una solución oral mentolada para el agua de bebida de fácil solubilidad. Su composición con betaína, vitamina C y electrolitos está especialmente formulada para aliviar los síntomas derivados del estrés por calor, reduciendo la mortalidad y las pérdidas productivas.
Asimismo, el mentol, al estimular los receptores de frío, lo convierte en una solución de alta palatabilidad, proporcionando esa sensación de frescura y bienestar en las aves.
Utilizamos Betamint a razón de 1 – 2 L / 1000 L de agua de bebida:- 1 hora antes del pico de calor, durante 3 a 5 días.- 2 o 3 días antes del matadero, para evitar perder el peso a último momento por deshidratación.
Conclusiones
El estrés calórico es una amenaza importante en la avicultura, afectando la producción y salud de la parvada. Una sola medida no va a solucionar el problema. Tenemos que combinar mejoras de manejo, mejoras de las instalaciones, e incluir tratamientos en el agua de bebida con productos como Betamint, cuya composición de betaína y vitamina C, electrolitos y mentol permiten una mejor respuesta de las aves, mitigando los peligrosos efectos del estrés por calor.
Referencias
Puede solicitar las referencias del presente artículo al siguiente correo: cdiazdelolmo@levania.com.pe


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