Optimizando la salud y el rendimiento de los pollitos: Rol de la nutrición temprana y las prácticas de manejo

Alejandro Orlando Solorzano Calderon
Asesor Técnico, Trouw Nutrition Sur y Centro América.
Médico Veterinario y Zootecnista, Universidad Agraria del Ecuador, Ecuador.
M.Sc. Producción Animal, Escuela Politécnica Agropecuaria de Manabí, Ecuador.
Ph.D (student) en Ciencias Agropecuarias, Universidad Península de Santa Elena, Ecuador.

Introducción

La primera semana de vida de un pollito de engorde representa una ventana crítica en su desarrollo fisiológico, inmunológico y metabólico. Durante este período, se establecen los cimientos del crecimiento posterior, incluyendo la funcionalidad del tracto gastrointestinal, la competencia inmunitaria y la eficiencia en la conversión alimenticia. Este periodo de transición desde la dependencia del saco vitelino hacia una alimentación exógena debe ser cuidadosamente gestionado para minimizar el impacto del estrés post-eclosional.

Numerosas variables ambientales y nutricionales inciden directamente sobre el éxito del arranque. La falta de condiciones adecuadas puede afectar negativamente la ganancia de peso, uniformidad, integridad intestinal y desarrollo del sistema inmune, generando consecuencias persistentes a lo largo del ciclo productivo. Además, los procesos de maduración de la fisiología digestiva, el establecimiento de la microbiota, el cierre del saco vitelino y el desarrollo estructural del intestino están estrechamente ligados a la disponibilidad de nutrientes específicos y condiciones ambientales que estimulen un comportamiento ingestivo temprano.

Los principales factores de riesgo en esta etapa incluyen:

  1. Retraso en el acceso al alimento y agua: Diversos estudios han documentado que el retraso superior a 24 horas post-eclosión compromete la absorción del saco vitelino, reduce la actividad enzimática intestinal, y deteriora la viabilidad embrionaria residual, lo que impacta en la tasa de conversión alimenticia y el peso final del ave (De Jong, 2016).
  2. Ambientes de crianza deficientes: El desequilibrio en la temperatura de la cama, humedad relativa inadecuada, ventilación deficiente o iluminación insuficiente genera un entorno estresante, asociado a comportamientos anormales, deshidratación y heterogeneidad corporal (Ross, 2018; Cobb, 2019). El gradiente térmico debe ser mínimamente variable para evitar zonas frías que provoquen agrupamientos, hipomotilidad intestinal y ralentización del vaciamiento del buche.
  3. Pérdida de peso post-eclosión: Los pollitos que demoran en acceder al alimento presentan un catabolismo acelerado del saco vitelino, lo que se traduce en un mayor consumo de lípidos y aminoácidos para sostener funciones básicas, afectando el desarrollo del aparato digestivo (Lamot, 2014). Esta situación se traduce en una pérdida de peso corporal que puede oscilar entre 4 % y 8 % durante las primeras 24 a 48 horas post-eclosión, especialmente si no tienen acceso temprano a agua y alimento (Noy & Sklan, 1999; Uni & Ferket, 2004).
  4. Compromiso del sistema digestivo e inmune: La madurez intestinal depende de la interacción entre nutrientes, microbiota y células epiteliales. La ausencia de sustratos digestibles en la dieta temprana afecta la proliferación de enterocitos, la longitud de vellosidades, la relación cripta:vellosidad y el desarrollo del tejido linfoide asociado a mucosa, lo cual reduce la eficiencia digestiva e incrementa la susceptibilidad a patógenos entéricos (Keyn & Chrystal, 2020).

Nutrición temprana y Manejo

Una intervención nutricional y ambiental precisa durante la primera semana de vida puede marcar una diferencia sustancial en los indicadores zootécnicos.

Se recomienda un enfoque multifactorial basado en:

  1. Preparación del galpón:

La preparación del galpón debe comenzar con un precalentamiento del ambiente y de la cama al menos 24–48 horas antes del encasetamiento, asegurando una temperatura de piso uniforme entre 28–30 °C, medida con termómetros infrarrojos tipo pistola.

Es fundamental instalar comederos y bebederos suplementarios ubicados en zonas de confort térmico, junto con una distribución homogénea de la cama, utilizando materiales de alta absorción y bajo contenido de polvo. Además, se debe controlar la presión estática y garantizar un flujo laminar de aire que evite zonas frías o muertas, lo cual es esencial para un ambiente estable y seguro para los pollitos.

  1. Condiciones ambientales ideales:

Las condiciones ambientales ideales en los primeros días incluyen una iluminación uniforme de 30–40 lux durante la primera semana y ventilación positiva que renueve el aire sin generar corrientes a nivel del ave.

El control automatizado y constante de la temperatura y humedad relativa mediante sensores es crucial, al igual que la observación del comportamiento de los pollitos: su distribución equilibrada, vocalización activa y consumo sincrónico indican bienestar. Finalmente, mantener la humedad de la cama por debajo del 25 % ayuda a prevenir enfermedades como coccidiosis, dermatitis plantar y ascitis. 

  1. Programa de alimentación temprano:

El equipo de investigación y desarrollo de Trouw Nutrition ha desarrollado un pre iniciador micropellet de alta calidad ChickCare®  especialmente diseñado para los primeros 4 días de vida del pollito. Está destinado para optimizar la productividad del pollito de engorde maximizando su potencial genético desde su comienzo.

Beneficios comprobados de ChickCare® :

  • Incremento en la ingesta voluntaria de alimento desde las primeras horas
  • Desarrollo acelerado de vellosidades intestinales
  • Modulación de la microbiota intestinal beneficiosa
  • Mejora en la relación peso:longitud del intestino delgado
  • Aumento de la homogeneidad del lote (reducción del CV%)
  • Reducción de la mortalidad temprana
  • Mejora el peso y la uniformidad desde la llegada

 

Estudios realizados por el centro de I+D de Trouw Nutrition (2015) reportaron un incremento promedio del 5.3% en el peso vivo a las 24 horas y mejoras sostenidas hasta los 37 días, cuando se utilizó ChickCare® desde la llegada del pollito.

  1. Monitoreo del arranque y estrategias coplementarias:

El monitoreo del arranque es fundamental para garantizar un buen inicio en los pollitos. Entre las prácticas clave se incluye la evaluación del llenado de buche a las 2, 4, 8, 12 y 24 horas, siendo óptimo alcanzar más del 95 % a las 24 h. La temperatura cloacal debe mantenerse entre 39.4 y 40.5 °C como indicador de confort térmico. A los 7 días, el peso corporal debe ser al menos 4.5 veces el peso al nacimiento, complementado con la determinación del coeficiente de variación (CV%) y la distribución de pesos, junto con observación visual del comportamiento del lote.

El acceso inmediato al agua debe garantizarse con niveles adecuados de cloro libre (3–5 ppm) y sistemas limpios libres de biofilm. El flujo ideal de agua es de 30–50 ml/minuto por línea, con altura adaptada al ojo del pollito. Se sugiere cubrir al menos el 50 % del área inicial con papel impregnado con alimento, usar platos de arranque con alimento fresco varias veces al día.

Conclusiones

El enfoque integral en la nutrición temprana y el manejo ambiental durante la primera semana de vida es esencial para garantizar el potencial genético del pollo moderno. La aplicación de estrategias como el uso de preiniciadores funcionales tipo ChickCare® , el control riguroso de las variables ambientales y el monitoreo continuo de indicadores fisiológicos y conductuales permiten establecer una base sólida para un crecimiento eficiente, saludable y rentable. Una correcta implementación de estas técnicas no solo mejora el desempeño zootécnico y la eficiencia de producción, sino que también fortalece los pilares del bienestar animal y la sostenibilidad productiva.

Referencias:

  • (2018). Manual de manejo del pollo de engorde Ross. Aviagen.
  • Cobb-Vantress. (2019). Guía de manejo del pollo de engorde. Cobb.
  • De Jong, I. C., et al. (2016). Early feeding in broilers: effects on performance and health. Poultry Science Journal, 95(6), 1292–1300.
  • Kleyn, R., & Chrystal, P. (2020). Broiler Nutrition Masterclass. Context Publications.
  • Lamot, D. M., et al. (2014). Effects of early feeding strategies on growth and organ development in broilers. Poultry Science, 93(4), 858–867.
  • Kivett, R. (2019). Brooding Principles. Cobb Technical Services.
  • Pérez Bonilla, A. (2019). Presentación ChickCare® Trouw Nutrition.
  • Trouw Nutrition R&D. (2015). Effects of delayed feeding and ChickCare on early broiler performance. Internal report.
  • Uni, Z., & Ferket, P. R. (2004). Early nutrition and its long-term effects in poultry. World’s Poultry Science Journal, 60(4), 487–499.
  • (2021). Poultry Production Practices Report. U.S. Department of Agriculture.

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